miércoles, 19 de febrero de 2014

EL SAMURAI CRIOLLO

Este libro tiene todos los derechos reservados que marca la ley 11.723
queda rigurosamente prohibida la reproducción parcial o total sin la autorización escrita del titular bajo las sanciones establecidas por la ley
deposito legal B-28.992-2011

Este libro fue realizado por la admiración hacia nuestro mas grande héroe nacional, el gran general Don Jose de San Martín.
Sus hazañas bélicas, el cruce de Los Andes, sus convicciones y honor, fueron siempre motivo de libros redactados por historiadores de todo el mundo.
Yo he enfocado en mi trabajo una faceta en la cual lo comparo con los grandes guerreros de la historia del Japón, los samurai, en mi libro demuestro que de haber vivido en las tierras del sol naciente, el gral. San Martín podría haber sido Shogun del Imperio Japonés.
Cómo fue criado, sus comienzos militares, sus logros, hazañas, modo de pensar y actuar es lo que lo capacita para ser llamado "EL SAMURAI CRIOLLO"


                                                    


                                                     EL SAMURAI CRIOLLO

Para aquellos que amamos las artes marciales del  Japón, es inevitable no admirar al mítico samurai (bushi ) guerrero. La palabra samurai deriva de saburai que significa servidor, esta a su vez deriva de la palabra sabuna ( servir ) comenzando como expertos custodios de fronteras y guardaespaldas de nobles señores evolucionaron hasta convertirse en la elite guerrera japonesa, a tal punto que el mismo emperador pasó a ser una figura decorativa y representante de los dioses, algo así como el padre espiritual del pueblo ya que el poder residía sobre los hombros del shogun ( general a cargo de todas las tropas para detener a los bárbaros). El Shogun comandaba la totalidad de las tropas del país, dándole un poder enorme sobre el destino del pueblo y del mismo emperador.
Yoritomo Minamoto,  primer samurai en  recibir tal honor, fue designado por el emperador en 1190 después de terminar vencedor tras varias décadas  de batallas en la llamada guerra de Gempei  que culminó en 1185 en la batalla naval de Shimonoseki, allí 850 naves del clan Minamoto, vencieron a los rebeldes del clan Taira.
Yoritomo Minamoto,  jefe del clan crea el samurai dokoro  (Departamento de Guerra) y establece la cabeza de gobierno en el Bakufu de Kamakura (gobierno en tiendas de campaña). A partir de ese momento el shogun seria como lo es hoy un primer ministro de España o Inglaterra,  con la diferencia  de que el Shogun tenía el poder absoluto de todo el país y era secundado por todos los samurai de familias nobles.
En 1586 el samurai Toyotomi Hideyoshi, decreta la ley del Shi,no,ko,sho, una especie de escalafón  de clases en la cual en la cima de la pirámide encontramos al samurai, luego al campesino seguido por el artesano y finalmente el comerciante., también muy por debajo de la escala estaban los llamados Eta, que estaba integrada por aquellas personas que se ganaban el sustento comercializando con la muerte de animales tales como el carnicero o el talabartero (trabajador de cuero animal.).
 A partir de esta ley solo se podía ostentar el titulo de samurai por herencia.
Ya no se podía escalar  de simple escudero a samurai como había sido el caso del mismo Toyotomi, quien comenzó siendo muy joven  como paje del señor Oda Nobunaga, uno de los tres unificadores del Japón feudal.
El samurai regía su vida por una serie de normas que luego se llamaron Bushido, literalmente “el camino del guerrero”.
El bushi que se apegaba a estas normas debía buscar en su vida lograr el honor, deber, la justicia, la benevolencia, la cortesía, el valor heroico, la  sinceridad, estos siete pilares controlarían la vida del samurai durante mas de 500 años hasta la abolición de la casta samurai en 1870 por el gobierno del emperador Mutsu Ito (Meiji) en lo que se conocería como la restauración Meiji.
Pero ninguna restauración o ley podría borrar el legado del guerrero samurai, su vida basada en el honor, la palabra dada su valentía y respeto por la muerte propia a tal punto de cometer Seppuku, también conocido en occidente como Hara Kiri, muerte horrible donde el guerrero se abre el vientre con un puñal destripándose vivo, el guerrero samurai dejaría una huella imposible de borrar a través de los siglos.

YOROI, ARMADURA DE GUERRERO SAMURAI



Al otro lado del mundo, aquí en nuestro país la Republica Argentina, en esta misma época acontecían hechos muy importantes para los habitantes del continente Americano: Chile, Perú, Bolivia, Argentina y otros países luchaban por la separación de las colonias  Inglesas y Españolas que oprimían a los nativos del continente.
Varios de estos países soñaban con la independencia  y libertad, y es por esas cosas inexplicables del destino que sitúa a personas claves en el momento justo de la historia, que un 25 de febrero de 1778 nace  José Francisco De San Martín, en Yapeyú, el menor de cinco hermanos del matrimonio de Don Juan De San Martín, y Gregoria Matorras.
En 1783 la familia San Martín, se traslada a España, llegan a Cádiz, y al poco tiempo se radican en Málaga.
En 1789 a la temprana edad de 11 años el joven San Martín, se incorpora como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia en España.
El 14 de julio del mismo año  estalla la revolución Francesa que pondrá fin a siglos de absolutismo monárquico en Francia, se pone fin a los privilegios de la nobleza y el clero que no pagaba impuestos y ocupaban los principales cargos en el gobierno.
La revolución se transforma en un ejemplo a imitar para los partidarios de la libertad y la justicia.
En 1791 teniendo tan solo 13 años San Martín, participa por primera vez en un combate, en Oran norte de África, aquí es donde realmente comienzo a comparar la vida de San Martín, con la llevada al otro lado del mundo en Japón por los guerreros samurai.
En las familias nobles los niños eran entrenados en las artes del combate a la temprana edad de los 5 años y su adiestramiento continuaba hasta los 15 años de edad donde el joven samurai recibía su Gempuku, (ceremonia de mayoría de edad). En este ritual se le otorgaba al joven bushi derecho a portar las dos espadas símbolo de su rango y nobleza, la espada corta llamada  Shoto Wakizashi, y la espada larga llamada  Daito Katana.
Fueron muchos los jóvenes samurai que en épocas de guerra entraban en combate mucho tiempo antes del Gempuku, por ejemplo el  famoso samurai  Miyamoto Musashi quien mato a su primer oponente a la edad de 13 años, éste era un avezado samurai llamado Arima Kigei.
También el mismo Ieyasu Tokugawa, quien fuera el ultimo de los tres grandes unificadores del Japón,  y a quien se le atribuye el lograr la paz en tierras niponas por mas de 250 años creando una dinastía de shogunes que gobernarían hasta el final del sistema feudal. Ieyasu, tiene su primer combate a la edad de 13 años marchando a la batalla bajo el estandarte de su señor feudal.
El joven San Martín, como muchos guerreros de Japón, tiene su bautismo de sangre y acero a los 11 años, mas tarde cuando contaba con 26 años de edad en 1804 se destaca por su valentía y coraje en Cádiz. Recordemos que este mismo año Napoleón Bonaparte es coronado emperador, tan solo cuatro años después, invade España y obliga a abdicar al rey Carlos IV, el pueblo Español se organiza para resistir la invasión. San Martín,  participa activamente de la lucha y se incorpora al Regimiento de Caballería de Borbón, y es nombrado Teniente Coronel.
En esos mismos tiempos, Japón, estaba inmerso en un periodo de aislamiento de las potencias Europeas ya que en 1539 el shogun Iemitsu Tokugawa, decreta la ley del Sakoku, por la cual ningún extranjero puede arribar a tierras japonesas, y ningún habitante de las islas  puede abandonarlas, son quemados los barcos de largas distancias e incluso aquellos nativos que hubieran viajado y quisieran regresar serian rechazados.

Ese mismo año una comitiva enviada por el rey de Portugal al arribar a tierras japonesas fue decapitada y los pocos sobrevivientes  fueron enviados de vuelta con un mensaje en el cual se les advertía que si regresaban seria tratados de igual forma incluso su rey y dios.
Así Japón se sumió en un período de aislamiento que duro 214 años,  hasta que el 8 de julio de 1853 arribara a la Bahía de Edo,  (actual Tokio) una flota de cuatro barcos de guerra de la marina de Estados Unidos, al mando del Comodoro Mathiu Perry, quien portaba  una carta de su presidente pidiendo que se abrieran las fronteras del Japón para el comercio entre ambos países.
A pesar de las amenazas de no desembarcar,  Perry,  pisa suelo japonés con un grupo de soldados y su comitiva ante un ejército de 5000 samurai que lo observan en la playa.
Perry, entrega su carta al representante del shogunato, y promete regresar al cabo de un año con una flota mayor y si es necesario abrir las fronteras a la fuerza.
Como podemos ver la costumbre  del  país del norte de creerse los dueños del mundo y hacer  a su antojo viene de antaño. Este acontecimiento divide las opiniones de los consejeros del shogun, muchos están a favor del contacto con potencias extranjeras alegando que esto podía impulsar al país económicamente y tecnológicamente. Otros temerosos del avance extranjero creen que esto pondría en peligro siglos de tradición y costumbres ancestrales.
En este clima dividido al año siguiente el comodoro Perry, regresa con una flota mayor y fuertemente armada, lista para entrar en combate si es necesario, pero no hizo falta ya que el gobierno decide firmar un acuerdo llamado Tratado de Kanagawa.
Dos años después, en 1856 Touson Harris, pisa suelo nipón en Shimoda, y establece el primer consulado extranjero haciendo flamear la bandera de Estados Unidos.
Esto gradualmente comenzará a dividir las clases del Japón, por un lado los miembros del shogunato que veían como el shogun comenzaba  a perder poder, por el otro lado ya se rumoreaba que el gobierno debía ser restaurado al Emperador.
El pueblo también sintió el fuerte cambio ya que los comerciantes comenzaron a adquirir poder económico a grandes escalas, al mismo tiempo que los samurai comenzaban a perder su economía y poder. Esto los llevo a muchos enfrentamientos, que tras varios años terminó en la restauración Meiji.
Mientras tanto en nuestro país en 1809 en Buenos Aires un grupo de españoles guiados por Martín Alzaga, intenta derrocar al Virrey Santiago De Liniers, acusándolo por su origen francés de ser un espía de Napoleón. Liniers derrota la sublevación
El mismo año en el Alto Perú, el pueblo se rebela contra los  españoles en la ciudad de la Paz.
Al año siguiente, 1810, San Martín se entera de la revolución de mayo y de que Buenos Aires tiene un nuevo gobierno, así decide volver a su tierra natal, llega a Buenos Aires en 1812 y el 16 de marzo el Triunvirato le otorga el grado de Teniente Coronel  de Caballería, y San Martín, crea el Regimiento de Granaderos a Caballo.

GRANADERO

Foto: ANIVERSARIO DE LA DESIGNACIÓN DE LA "BANDERA MAYOR"

El 25 de febrero de 1818, el Congreso definía como Bandera Nacional Mayor la bandera creada por él el 16 de julio de 1816, estableciendo “Que sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrados, sea distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella”

El nombre Granadero, viene de los comienzos del ejército francés, éstos eran un grupo de soldados que portaban las primeras granadas que eran muy grandes y pesadas, estos hombres debían tener  fuerza para lanzar las granadas al enemigo a una considerable distancia, por eso se elegía de entre todos los soldados del regimiento a los mas altos y fuertes, esto dio origen a un grupo de elite llamado Granaderos.
Con el tiempo y el avance tecnológico bélico las armas de fuego adquirían cada vez mayor distancia y precisión, esto ocasionó que este grupo de elite  fuera abolido ya que la mayoría de las veces eran abatidos antes de lanzar sus pesadas granadas.
Pero el nombre Granaderos perduró en el tiempo como sinónimo de un grupo especializado de hombres, y es así como nuestros mejores soldados de la independencia llevan el nombre de Granaderos a lo que se suma la hidalguía de la monta a caballo. Recordemos que para la época la caballería también era un grupo de elite asociando al jinete con el honor y el valor del caballero medieval. Todo guerrero será un caballero, todo caballero será un guerrero,  dice el Bushido.
Durante siglos los samurai cruzaban las tierras en sus corceles formando grandes ejércitos en busca de hazañas y gloria perecedera, esto ocurrió hasta entrado el siglo XVII, después gradualmente  solo los señores  nobles marchaban montados en sus corceles al mando de miles de guerreros a pie.
En 1575 en la batalla de Nagashino, 12.000 samurai a caballo del clan Takeda, guiados por Katsushori, hijo del gran samurai  Shingen Takeda, enfrenta a Oda Nobunaga, quien cuenta entre su ejercito con 3000 hombres armados con mosquetes cubiertos detrás de una empalizada  de cañas de bambú.
Takeda, ataca enviando en oleadas de miles a su caballería  que para llegar a sus enemigos debe atravesar un extenso campo y luego cruzar un pequeño arroyo. La masacre fue inevitable, se dice que ese día el clan perdió casi 10.000 hombres  de los cuales ninguno llegó a cruzar totalmente el rió debido a los proyectiles.
A pesar de la derrota el clan  demostró la valentía del caballero que monta su corcel  y cabalga hacia una muerte segura.
El mismo valor  heroico guió a nuestros granaderos a caballo el 3 de febrero de 1813 en la batalla de San Lorenzo en su bautismo de fuego. Lanzados en sus montas al encuentro de los proyectiles enemigos, San Martín y sus hombres  vencen a los realistas cubriendo de gloria a los centauros criollos.
 Los realistas de Montevideo dominaban los ríos interiores con su flota, asolaban las poblaciones costeras y hacían frecuentes desembarcos para obtener ganados y otros alimentos. En enero llegó a Buenos Aires la noticia de que se preparaba una escuadra realista mandada por el corsario Rafael Ruiz y las tropas de desembarco por el capitán Juan Antonio Zabala.
        El 28 de enero, el Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba. Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se encontraron con los pacíficos frailes. Luego llegaron algunos paisanos al mando de Caledonio Escalada, comandante militar de Rosario, y, cuando los realistas volvían a embarcarse, intercambiaron algunos disparos de cañón. El 2 de febrero por la noche llegan los granaderos de San Martín al convento y se ocultan en el patio, en silencio, sin encender fuegos. Desde la torre del convento, el Coronel vigilaba las señales de luces de las naves enemigas. Cuando despuntaba el sol del día 3 de febrero, las lanchas de la expedición realista tocaban tierra y subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín, cargaron desde cada lado del convento. En la carga el caballo de San Martín, cae derribado por varias esquirlas de disparo de cañón dejando a su jinete atrapado con una pierna debajo del animal. Un soldado español aprovecha la oportunidad y corre rápidamente a eliminar al guerrero caído, pero el granadero Baigorria, arremete y con su lanza atraviesa al realista justo a tiempo, mientras su compañero, el granadero Juan Cabral, desmonta de su corcel y se apronta a liberar de debajo del caballo a su comandante, es entonces cuando otro realista cobardemente lo hiere de muerte atravesándolo con una bayoneta por la espalda.
Pocas horas después en una litera de campaña y al conocer la victoria de su regimiento, es que pronuncia la famosa frase,   “muero contento, hemos batido al enemigo” La victoria fue total, los realistas escaparon abandonando sus armas, los cañones y sus estandartes, la flota regresó a  Montevideo y nunca mas volvió a incursionar por el Paraná.

BATALLA DE SAN LORENZO




CARTA  DEL GENERAL SAN MARTÍN SOBRE LA BATALLA DE SAN LORENZO

Excelentísimo Sr.

Tengo en honor de decir a vuestra excelencia. Que en el día tres de febrero, los Granaderos a mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo a las armas de la patria.

Los enemigos en numero de 290 hombres desembarcaron a las cinco y media de la mañana en el puerto de San Lorenzo y se dirigieron sin oposición al colegio de San Carlos, conforme al plan que tenia meditado con dos divisiones de  a 60 hombres cada una, los ataqué por derecha é izquierda; hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargamos sobre ello sable en mano.

Al punto se replegaron en fuga a las bajadas en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros, de ellos 12 heridos, sin incluir los que se desplomaron y llevaron consigo que por los regueros de sangre que se ven en las barrancas considero mayor número.

Dos cañones, 41 fusiles, 4 bayonetas y una bandera que pongo en mano de vuestra Excelencia y la arrancó con la vida a el abanderado, el valiente oficial Don Hipolito (ilegible en el documento real el apellido del oficial)…. A parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos y los demás heridos, de este número son el Capitán Don. Justo Bermudez y el Teniente Don. Manuel Diaz Velez  que avanzándose con energía hasta el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo.

El valor e  intrepidez que han manifestado la Oficialidad y tropa a mi mando los hace acreedores a los respetos de la Patria y atenciones de  Vuestra Excelencia; cuento entre estos al esforzado y benemérito Párroco Dr. Don Julian Navarro que se presento con valor, animando con su voz y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla.

Igualmente han contraído los oficiales voluntarios Don Vicente Mármol y Don Julian Combera que a la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros.

Seguramente el valor e intrepidez de mis Granaderos, hubiera terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas, que ellos no desamparan no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor, que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar estos pacíficos moradores.

Dios guarde a Vuestra Excelencia.

Nota: El buque Comandante de la Escuadra enemiga me ha remitido un Oficial parlamentario solicitando vendiere alguna carne fresca, para sustentar a sus heridos y en consecuencia he dispuesto que se le facilite media res…… palabra de honor de que será empleada sino con este objeto.

Otra: siguen trayendo mas muertos al campo de las barrancas como igualmente fusiles.

Otra: He propuesto al oficial parlamentario si el Comandante de la Escuadrta quiera canjear al único prisionero Don Manuel Diaz Velez.

San Lorenzo  Febrero 3 de 1813


José De San Martín 


En diciembre del mismo año se lo nombra Jefe del Ejército del Norte en reemplazo del general Belgrano. En 1814 es nombrado gobernador de Cuyo, allí fomenta la educación, la industria y la agricultura, en 1816 es nombrado General en Jefe del Ejército de los Andes.
El 18 de enero de 1817 el ejército de los Andes inicia el cruce de la cordillera y el 12 de febrero derrota a los realistas en suelo chileno en la batalla de Chacabuco, dos días después San Martín, entra a Santiago.
En 1820 es nombrado General en Jefe de la expedición para la libertad del Perú.
El 12 de julio de 1821 entra con sus tropas en Lima y proclama la independencia del Perú.
Al ser nombrado protector del Perú, suprime la esclavitud y crea la Biblioteca Nacional.
En el verano de 1824 se embarca rumbo a Europa tras la muerte de su esposa  Remedios De Escalada de tan solo 25 años. Junto a su hija  Mercedes, el 23 de abril llega a Francia y se instala en Boulogne Sur Mer donde el 17 de agosto de 1850 a las tres de la tarde el gran samurai criollo da su último suspiro y muere a la edad de 72 años. En su testamento pide se le entregue su sable a  Don Juan Manuel de Rosas.
Treinta años después de la muerte de San Martín, en 1880 el Presidente Nicolás Avellaneda, logra el traslado de sus restos  a la catedral de Buenos Aires.
Para un samurai su bien más preciado era su espada, ellos creían  que en ella residía su espíritu, su alma, las veneraban  religiosamente y algunos pasaban toda su vida  tratando de conseguir una realizada por un gran maestro forjador  y no era raro que de no lograrlo se lamentaran toda su vida.
Este arma pasaba de padres a hijos como el objeto mas valioso,  hoy es motivo de muchísimas leyendas, no se extraña  en absoluto que el general San Martín, en su testamento le haya dedicado un lugar importante a su sable criollo.
Volviendo a su vida, en la época de 1816 mientras gobierna Cuyo, fomentó la  industria y la educación, no solo demostró ser un valeroso guerrero y comandante, sino también un avezado  gobernador.
En Japón, los samurai  que conducían grandes territorios  eran llamados Daimios, (gobernador) estos señores que también fueron llamados feudales asociándolos a los caballeros medievales de la antigua Europa,  administraban  las tierras, al pueblo y coordinaban las tropas.
Durante las etapas de guerras civiles los Daimios se enfrentaban por las extensiones  de sus tierras. Japón, estuvo inmerso siglos en guerras que desangraron al país hasta el año 1600 en que en la batalla de Sekigahara, el samurai Ieyasu Tokugawa, venciera a las facciones que se oponían a su creciente poder.
Ieyasu, en tan solo 16 años logro acabar con todas las guerras entre clanes y terminó unificándolos, misión que comenzó con los otros dos grandes unificadores Oda Nobunaga, y  Toyotomi Ideyoshi.
Un dato importantísimo para elogiar  es que mas allá de toda similitud  del general San Martín, con los samurai  es que él nunca se enfrentó en batalla ni levantó su espada contra un compatriota.,  solo lo hizo para defender la libertad  de los pueblos oprimidos por las colonias extranjeras.
Cuando en 1828 en nuestro pías se enfrentaban los unitarios de Rivadavia, y los federales de Dorrego, esto dividió al país, las provincias se sublevaron. El general Lavalle, da un golpe de estado contra Dorrego, y lo hace fusilar a mediados de diciembre.
El 6 de febrero de 1829 tan solo un poco mas de un mes después San Martín, llega a Buenos Aires  proveniente de Europa, al enterarse del fusilamiento de Dorrego y los enfrentamientos entre sus compatriotas,  decide no desembarcar  en el puerto de Buenos Aires y seguir viaje a Montevideo donde se instala durante tres meses.
Al año siguiente se instala nuevamente en Francia con su hija.
En 1838 Francia bloquea el puerto de Buenos Aires, San Martín, escribe una carta  al entonces gobernador de la cuidad  Juan Manuel de Rosas, ofreciéndole sus servicios militares.  Rosas, le pide que realice gestiones diplomáticas nombrándolo ministro plenipotenciario de la confederación  Argentina.
En 1845 los franceses esta vez  secundados  por los ingleses bloquean nuevamente el puerto de nuestro país, San Martín, ofrece nuevamente sus servicios.
Las tropas invasoras son vencidas por los soldados de Rosas. San Martín, en una carta dirigida a  Rosas, elogia el valor de  las tropas Argentinas.
Durante el bloqueo del puerto por los franceses en 1838  San Martín,  contaba con 60 años  de edad, e igual ofreció sus servicios militares, y en 1845  ante el bloqueo anglo francés contaba con 67 años, una vez mas demuestra  su valor, honor, lealtad y patriotismo,  desinteresándose de su propio bienestar  y salud, ya que es bien sabido que ésta era muy delicada.
Durante su vida varias veces ha debido tomarse descanso obligado para reponer fuerzas.
San Martín, establecido en Francia,  hizo caso omiso a aquellos que le aconsejaban una vida de paz, pero el igual ofreció ambas veces sus servicios  militares.
Es bueno recordar que hace 170 años una persona de 60 años  ya era considerado un anciano. No como hoy en día  que gracias a los avances de la medicina un hombre de esa edad  esta en  plena condición física y mental.
Los samurai eran sumamente respetados  no solo por su título de nobleza, los grandes señores estaban orgullosos por sus numerosas batallas en las cuales demostraban su valor  y honor, sus destrezas en el combate y comandancia  de las tropas, todo esto engrandecía sus nombres.
En el periodo medieval del Japón, entre el siglo XIV y XV muchos samurai de re nombre al encontrarse cara a cara  con su ejército enemigo se adelantaban unos metros  y comenzaban a gritar su nombre y el del clan al que pertenecían haciendo alarde de sus batallas anteriores, esperando que en el bando contrario apareciera un guerrero de igual importancia que la suya  aceptándole el combate.
Para un samurai era muy importante enfrentarse con otro gran guerrero y vencer a un oponente digno, o en el peor de los casos morir con honor  en manos de un gran oponente.
Los grandes señores antes del combate untaban sus kabutos (casco de la armadura) con incienso u otras esencias aromáticas  para que si eran vencidos, al ser decapitados su adversario inhalara un aroma grato.

SAMURAI



Podemos decir nosotros los occidentales  que esta costumbre no solo es extravagante sino también única en la historia de todos los pueblos guerreros de la humanidad.
Recordemos que en Japón,  la cabeza cortada del contrincante era exhibida como muestra de valentía, una especie de trofeo de guerra. Esta costumbre llego a tal punto que se crearon libros de cómo analizar la cabeza cortada para descubrir si ésta había sido realmente separada del cuerpo por aquel soldado que la presentaba ante su superior para obtener recompensa, ya que era una  manera  de obtener un premio después de la batalla para un simple soldado raso.
Esto ocasionó que los soldados cortaran las cabezas de los muertos  en el campo de batalla y las presentaran exigiendo premio. Estos  libros relataban la forma de descubrir si el decapitado estaba vivo o muerto en el momento de la separación  de su cabeza del cuerpo.

En el año 1877, exactamente el 24 de septiembre, se lleva a cabo la última gran batalla  samurai. El clan Satsuma, al mando de su comandante Saigo Takamori, enfrentan al ejército moderno del emperador Meiji,  en la batalla de Kagoshima.
La caballería del clan Satsuma y su infantería  se lanzan al ataque contra las armas modernas del ejército imperial dotado de cañones y morteros proporcionados por las potencias europeas mediante tratados logrados por el gobierno de la restauración.
Saigo Takamori, y unos 30.000  guerreros  se opusieron  a muchas de las leyes que les quitaban sus derechos como casta noble. Primero fue abolido el sistema feudal, segundo sus bienes confiscados  y entregados a los nuevos gobernadores de la facción del emperador, pero la gota que desbordó el vaso fue aquella ley que les prohibió portar sus ropas, peinado y espadas, símbolo de su estatus.
Muchos señores cayeron en la pobreza viendo como simples comerciantes ahora pasaban de ser el último escalón en la sociedad,  a estar por encima de ésta, gracias a sus ganancias comerciales  beneficiados por el gobierno.

CLAN SATSUMA



Saigo Takamori, quien en los comienzos de la restauración perteneció al  grupo de consejeros del emperador, no logró disuadir a  los demás miembros del gobierno de que ciertas leyes marginaban al samurai y lo llevaban en muchos casos hasta el punto de perder todos sus bienes y tener que mendigar para lograr una comida diaria.
Al no lograr evitar esto él y varios señores renuncian a sus cargos en el gobierno y deciden seguir viviendo de la manera acostumbrada y rebelarse al nuevo sistema.
Al poco tiempo Takamori, contaba con un ejército de 30.000 samurai en su provincia de Kagoshima. Y organizando una especie de guerra relámpago contra las tropas del gobierno.
Poco a poco sus tropas fueron siendo diezmadas en el transcurso de un par de años por el ejercito imperial mejor armado y con comandantes japoneses entrenados y asesorados por oficiales franceses en las últimas tácticas de guerra desarrolladas en Europa.
El punto culminante de estos enfrentamientos es la batalla de Kagoshima, en este combate Saigo, seria gravemente herido en pleno ataque por varios disparos que lo hacen caer de su caballo, dos oficiales que estaban junto a él al ver que este no puede incorporarse debido a la gravedad de sus heridas, lo ayudan a montar y lo alejan de la batalla.
Se adentran en un bosque cercano donde Saigo, decide cometer Seppuku, debido a la sangre perdida por sus heridas y debilitado, es imposible que lleve a cabo su decisión  y muere. Uno de los oficiales lo decapita  y entierra su cabeza para que no sea encontrada y exhibida como trofeo, luego montan sus corceles y vuelven a la batalla a seguir la misma suerte de su señor.

Ese día en Kagoshima, al morir todos los samurai no solo se acaba una rebelión, sino también se eliminan mas de mil años de tradición y costumbres que dieron origen al  Japón antiguo.
Solo quedó un sobreviviente al que Saigo no dejó entrar en batalla por ser muy joven, este se llamaba Otoku Sepiro, al que se le ordenó no entrar en combate y marchar a una isla y crear un gran jardín de cerezos  con miras al monte Fuj

SAIGO TAKAMORI



BATALLA DEL CLAN SATSUMA CONTRA EL EJERCITO IMPERIAL 

En los tiempos de esta batalla el general San Martín, ya llevaba 27 años en su tumba en Francia, y faltarían tres años más para que sus restos regresaran a descansar a su tierra natal. No tengo ninguna duda de que al General si se le hubiera dado a elegir una forma de morir, hubiera preferido caer en combate junto a sus hombres luchando contra la opresión. El hecho de que durante las invasiones anglo francesas ofreciera sus servicios militares al gobierno sin pensar en su avanzada edad y deteriorada salud no deja margen de duda de que no temía caer con las botas puestas en el campo del honor.
En 1806 San Martín,  participo en numerosos combates en Portugal y Andalucía, contra los ejercidos de Napoleón, que había sido coronado emperador dos años antes.
En estas batallas se destaca por su valentía nuevamente como en Cádiz, contaba tan solo con 28 años de edad.


                             BATALLAS DE SAN MARTÍN EN EUROPA

San Martín, participó en varias campañas militares españolas, en África, combatió en Mellina y Orán contra el ejercito Moro en 1791, aquí fue nombrado subteniente. En 1793 comenzó su carrera naval durante la guerra de la segunda coalición, éste era el esfuerzo combinado de muchos países europeos liderados por el archiducado de Austria y el imperio Ruso para contener a la Revolución Francesa. Cierto número de enemigos  de Francia prepararon una nueva alianza con Inglaterra para deshacer las anteriores conquistas francesas.
Austria y Rusia movilizaron ejércitos para las campañas que duraron desde 1798 al 1800 y que involucró a los siguientes países contra Francia: el Imperio Austríaco, Reino Unido, Imperio Ruso, Reino de Portugal,  realistas franceses,  y el Imperio Otomano. A favor de Francia luchaban: el reino de España,  ducado de Varsovia, reino de Dinamarca y Noruega y el reino de Nápoles. Las distintas batallas se llevaron a cabo en Europa, Oriente Medio, Mediterráneo y el Caribe, el resultado de esta contienda de años fue una victoria francesa.
Cuando España se alió con Francia contra los ingleses durante la Revolución Francesa, San Martín  viajaba en una nave llamada Santa Dorotea, que fue atacada por un barco inglés llamado León. San Martín, fue capturado y hecho prisionero junto a todos los pasajeros por los británicos, meses después fue liberado en un intercambio de oficiales prisioneros.
San Martín, continuó luchando en el ejército español sobre todo al sur, en Cádiz y Gibraltar, con el rango de Capitán Segundo de Infantería Ligera.
Más tarde lucharía en Portugal por España en la guerra llamada “De las Naranjas” el 20 de mayo de 1801 en Alentejo, guerra entre Portugal y Francia que estaba aliada con España. Portugal pone al servicio de este conflicto 80.000 soldados, Francia y España 200.000.
Cuando estalló la guerra de la independencia en 1808, San Martín fue designado a los ejércitos de Andalucía y dirigió un batallón de voluntarios, en junio del mismo año la unidad es incorporada a la fuerza guerrillera liderada por Juan de la Cruz Morgeon. En el mismo año  las fuerzas españolas y francesas participan en la batalla de Bailén, del 16 de julio al 19, el comandante francés Pierre Dupont, es enviado por Napoleón al frente de un ejército de 21.130 hombres entre los que hay 3.300 de caballería y 24 cañones.
 Los españoles son comandados por Francisco Castaño y Theodor Von Redig, y cuentan con una fuerza de 27.110 soldados regulares y milicianos, 2660 de caballería y 25 cañones, al término de esta contienda en la que triunfan las fuerzas españolas las cifras de las bajas son: por parte del ejercito francés 2.200 muertos, 400 heridos, 17.625 capturados. Por parte de España: 243 muertos, 735 heridos, en uno de estos feroces enfrentamientos que duraron tres días San Martín, estuvo a punto de morir, siendo rodeado por varios enemigos en la confusión del combate de miles de hombres luchando cuerpo a cuerpo, pero afortunadamente fue socorrido por el sargento Juan de Dios, quien acudió en su ayuda y juntos vencieron a sus adversarios.
Las victorias de estas batallas permitieron a las fuerzas de Andalucía, atacar y apoderarse de Madrid. Por su desempeño en estos combates San Martín, fue condecorado con la medalla de oro y su rango elevado a Teniente Coronel.
En mayo de 1811 luchó en la batalla de Albuela, bajo las ordenes del General William Car Beresford.
Más tarde San Martín, renuncia por cuestiones políticas al ejército español y se traslada a América del Sur donde se une a las guerras de la independencia hispanoamericanas. En uno de estos viajes fue emboscado y atacado por delincuentes en su camino de Valladolid a Salamanca, recibiendo grandes lesiones en el pecho y la garganta, por suerte recibió rápida asistencia en un pueblo cercano y sus heridas sanaron permitiéndole continuar con su viaje a América.
San Martín, viaja mas tarde a Buenos Aires, a bordo de la fragata George Canning, proveniente de Gran Bretaña, en ella también viajaban Francisco José Vera,  Matías Zapiola, Francisco Chilavert,  Carlos  Maria de Alterar y Eduardo Kallitz, todos llegaron el 9 de marzo de 1812 para servir bajo el Primer Triunvirato que era el órgano ejecutivo de gobierno que remplazó a la Junta Grande en las Provincias Unidas del Rió de la Plata, (hoy Argentina), este órgano inició sus funciones el 23 de septiembre de 1811.
Mas tarde en 1817 el  18 de enero, el Ejército de los Andes inicia el cruce de la cordillera para liberar a Chile, recordemos que San Martín, la mayoría del trayecto lo hace muy deteriorado por su salud debiendo ser muchas veces trasladado en litera por sus soldados.





EL MITO DEL CABALLO BLANCO  DE SAN MARTÍN



Las pinturas que siempre vemos del general San Martín, lo muestran montado en su caballo blanco, no tenemos certeza de que el General haya tenido un corcel blanco de batalla, nuestro héroe utilizó muchos animales de monta, pero muy pocos  trascendieron, como por ejemplo el caballo de pelo bayo de La batalla de San Lorenzo, que se lo había regalado un vecino del convento llamado Rodrigañez.
Lamentablemente este animal es muerto en la batalla por las esquirlas de una bala de cañón, motivo por el cual al caer el general San Martín queda atrapado debajo del animal.
¿Entonces porque se representa a nuestro héroe en las pinturas con un caballo blanco?
Los cánones de la belleza de la época en los que se comenzaron a realizar las pinturas de los próceres o héroes, tenían ciertas reglas y una de ellas era que si la persona a pintar debía ser representada a caballo, este animal tenia que ser blanco,
¿Pero de donde viene esta regla o costumbre? Para responder a esto debemos trasladarnos al pasado.
El caballo ha sido muy importante dentro de la historia de la humanidad y ha acompañado al hombre desde épocas muy antiguas. Pero dentro de esta enorme cantidad de caballos que contribuyeron a forjar la historia moderna, hay algunos que ganaron fama al pasar de los años y que tienen un espacio privilegiado dentro de la memoria histórica como por ejemplo los que voy a citar.

PEGAZO.
El caballo de Perseo.
En la mitología griega, caballo alado, hijo de Poseidón, dios del mar, y de la górgona Medusa. Pegaso nació del cuello de Medusa después de ser vencida y muerta por el héroe Perseo.
Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a las Musas y que, según se cree, es la fuente de la inspiración poética.

Todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y esto se convirtió en la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de la diosa Atenea. Mientras dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que ésta le permitiría capturar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a él, y con ella pudo capturar y amansar fácilmente al caballo alado.

A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera. Belerofonte, sin embargo, fue víctima de su propio orgullo. Cuando logró volar hasta la cima del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó y dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los inmortales.

BUCÉFALO.
El caballo de Alejandro Magno.
Su nombre significaba "cabeza de buey". Fue el caballo de Alejandro Magno (356-323 a.C.) y desde su lomo, el líder militar, dirigió las batallas que expandieron el imperio griego hasta Egipto y la frontera con la India. Lo describían como un animal que poseía una cabeza de frente ancha y perfil ligeramente cóncavo (característico de la sangre oriental), su pelo era negro y tenía un lucero blanco en la frente, además era considerado de gran tamaño comparado con sus contemporáneos. Se dice también que uno de sus ojos era de color azul.
Según la historia, fue el mismo Alejandro Magno el primero en montar a Bucéfalo caballo de temperamento arisco y difícil.
Bucéfalo tenía alrededor de 30 años, cuando murió a consecuencia de las heridas que sufrió en la batalla contra el rey hindú Porus en el río Hidaspes. Fué enterrado con todos los honores militares y Alejandro Magno fundó en ese lugar la ciudad de Bucefália.
Un dato interesante dentro la historia de este magnifico animal, es que tanto él como su jinete eran aproximadamente de la misma edad. Y ambos murieron alrededor de los 30 años de edad. Trueno y el rayo, los símbolos de su poder. 


ALEJANDRO MAGNO Y BUCEFALO


BABIECA.
El caballo de Don Rodrigo Díaz.
Cualquiera que haya leído el Cantar del Mio Cid recordará el nombre de este caballo. De pelaje blanco y al parecer de raza Andaluza, fue criado en un convento español. Según se cuenta, era un caballo obediente, ágil y lleno de brío, ideal para la guerra.
Es muy conocida la última batalla que ganó el Cid, gracias en gran medida a su brioso caballo. El cuerpo sin vida del Cid, fue atado a la silla de su corcel que a todo galope marchó frente a las tropas del Cid, levantando la moral de los soldados y amedrentando a los moros, que al ver semejante escena, pensaron que el Cid se había levantado de entre los muertos para seguir luchando.
Tras la muerte de Rodrigo Díaz, Babieca no volvió a ser montado y murió dos años más tarde a la increíble edad de 40 años.


EL CID CAMPEADOR



JANTO.
El caballo de Aquiles.
Después de "Pegaso", el caballo de los dioses, debemos hablar de "los caballos de la Ilíada", sin ellos no se concibe la obra de Homero ni la guerra de Troya.
"Janto" junto con "Balio" formaban la pareja de "caballos inmortales" que Peleo recibió al casarse con la nereida Tetis, de cuya unión nació Aquiles. La yegua que los parió se llamaba "Podarga".
Se asegura de "Janto" que, aunque de origen divino e inmortal, era un caballo negro y de pura sangre persa, que tenía tres años y estaba dotado de patas especialmente vigorosas que le capacitaban para correr a mayor velocidad que la mayor parte de sus congéneres.
Por su parte, "Balio" era de color blanco e igualmente rápido. Esta rapidez de ambos era lo que impedía que Aquiles pudiera unir a su carro otros dos caballos que era lo habitual entre los griegos.

STRATEGOS:
El caballo de Aníbal.
Aníbal fue el hijo de Amílcar Barca, el general cartaginés que conquistó España para Cartago, y vivió entre los años 247 y 183 A.C. Aníbal fue un gran jefe militar, sin embargo, lo que le elevó a la categoría de "mito universal" fue su hazaña de atravesar los Alpes con un ejército de más de cincuenta mil hombres, diez mil jinetes y medio centenar de elefantes…y vencer a los romanos en su propio feudo. "Strategos" -en griego "General"- fue "el caballo de los Alpes", aquel con el que culminó la hazaña del gran Ejército y los elefantes. Al parecer, era un caballo impresionante, de gran alzada y color negro azabache, inquieto, agresivo en la carrera y fácilmente manejable en el combate (y no hay que olvidar que los cartagineses montaban sus caballos sin freno, sin bocado y muchas veces sin bridas), que se había hecho traer de la Tesalia griega en un afán de imitar a su gran ídolo juvenil: Alejandro Magno.

GÉNITOR:
El caballo de Julio Cesar.
Caballo extraordinario, casi con pies de hombre y con pezuñas hinchadas a manera de dedos, el cual, nacido en su casa, habiendo los arúspices predicho que su dueño tendría el imperio del mundo, lo alimentó con gran cuidado y fue el primero en montarlo, al no consentir ningún otro jinete; más tarde hizo levantar incluso una estatua de éste delante del templo de Venus Genetrix.
Parece ser que "Génitor"  (creador, padre o reproductor) fue llamado así por César en recuerdo de su padre muerto, cuando tan sólo tenía él catorce o quince años. Con este caballo de "pies de hombre" fue con el que pasó el Rubicón cuando la noche del 12 de Enero del año 50 A.C. (calendario "Juliano") se decidió por la guerra civil y la conquista del Poder.

 MARENGO .
El caballo de Napoleón.
 Este era un caballo tordillo de raza árabe con unos 1.45m de alzada. Fue importado de Egipto a Francia en el año 1799, a la edad de seis años. Fue el corcel más conocido del emperador Napoleón I. El más conocido más no el único ya que el emperador contaba con unos 130 caballos para su uso personal).
Marengo es recordado como un caballo de constitución férrea. Veloz y manejable, se dice que permanecía tranquilo durante los disparos de armas de fuego.
Fue herido en batalla, ocho veces en toda su vida y finalmente fue capturado después de Waterloo y llevado a Inglaterra, donde murió a los 38 años. Su esqueleto esta en el  Museo Nacional de Armas de Sandhurst, ubicado a 55 kilómetros de Londres.

 Personalmente he vivido esto de pintar a los héroes en caballos blancos, cuando  era niño y mientras cursaba mis estudios en la escuela primaria, paralelamente mis padres me anotaron en una escuela de artes plásticas para aprender dibujo y pintura, debido a mis facilidades para dibujar y ante mis deseos de aprender a pintar. Recuerdo que después de unos años cuando llegó el momento de comenzar a realizar pinturas al óleo, una de las reglas que me enseñaron fue que al pintar a un personaje famoso a caballo debía hacerlo en un corcel blanco,  cuando le pregunte a mi maestro porque debía ser así, el simplemente me contesto: porque desde la época de Napoleón a los héroes se los pinta en un caballo blanco, para compararlos con el emperador.
Ya de grande, al cumplir 35 años tuve la suerte de adquirir mis propios caballos. El primero de ellos, llamado Cairo, era totalmente de pelaje blanco y al montarlo he vivido en carne propia la admiración que despierta un corcel de este pelaje. Al salir de paseo con otros amigos que también tenían caballos, las personas que nos veían solo exclamaban admiración por mi corcel blanco. Evidentemente este es uno de los motivos por los cuales los grandes generales y conquistadores querían ser recordados en sus pinturas con su caballo blanco.




EL CRUCE DE LOS ANDES

El cruce de los Andes fue realizado con distintas estrategias creadas por el General San Martín, para atravesar la cordillera desde la región Argentina de Cuyo,  hasta Chile, y enfrentar a las tropas realistas leales a España, que estaban en Santiago.
El cruce de los Andes es considerado como uno de los grandes hitos de la historia Argentina, y como una de las mayores hazañas de la historia universal, como el cruce de los Alpes por el general cartaginés Aníbal, para enfrentar a los ejércitos romanos.
En 1816 el general San Martín, se instaló en el campamento de El Plumerillo, en las adyacencias de la ciudad de Mendoza, y mediante el envío de espías y rumores con los indígenas, difundió la voz de que cruzaría los Andes por un paso al sur que era mas accesible para la larga marcha.
Los indígenas comunicaron los planes del general a los españoles en Chile, quienes cayeron en el engaño y enviaron sus tropas dividiendo su ejército y perdiendo fuerza.

 San Martín, cruzó los Andes por los difíciles pasos de Uspallata, y los Patos, los cuales eran considerados como imposibles, las tropas Argentinas debieron atravesar mas de 500 km. de cordillera.
El ejército estaba conformado por  aproximadamente 3.900 soldados argentinos, 1.200 milicianos como tropa de auxilio, 1.600 caballos de combate, 10.600 mulas de transporte, 22 cañones, 1.129 sables, 5.000 fusiles de bayonetas y pistolones, 900.000 cartuchos para fusil, 40 toneladas de alimento, 600 reses también como alimento, un dato no menor y que demuestra la dificultad del cruce, el frío era tan intenso que los animales también debieron ser abrigados.
El cruce fue una proeza magnífica creada por la mente de un genio militar.
Como podemos apreciar nada detendría  sus ideales de libertad, honor, valentía, justicia y respeto al igual que un gran señor samurai apegado al Bushido.
Ambos guerreros a pesar de vivir a miles de kilómetros de distancia y en dos mundos completamente diferentes compartían la misma nobleza de corazón y espíritu.
Cuando San Martín, y su Regimiento de Granaderos  se lanzan al ataque en su bautismo de fuego en la batalla de San Lorenzo, no puedo dejar de compararlo con lo que los samurai llamaban Shinigurai, algo así como locura por morir heroicamente. Era un arrebato de valor incontrolable que los lanzaba hacia el enemigo no importando la diferencia numérica  en contra o avance tecnológico bélico. Era puro coraje y valor sin medir las consecuencias de su propia vida.
Si repasamos los registros de la historia podremos observar que durante la vida del General San Martín,  el Shinigurai figura en muchas  de sus batallas junto a los Granaderos y en su carrera militar en Europa.
Situados en los mismos tiempos y en el mismo lugar, los centauros criollos de San Martín, podrían haber cabalgado junto a los guerreros de los grandes comandantes como Shigen Takeda, y Ieyasu Tokugawa, el mismo San Martín, podría haber llevado a la victoria a miles de samurai a caballo.
Estudiando la vida de estos magníficos hombres es imposible no preguntarse ¿Qué fuerzas extraordinarias gobernaban sus corazones y espíritus?
A continentes de distancia  y sin posibilidad conocerse unos a otros qué fuerzas movieron los hilos para obsequiarnos a estos hombres que nos dejaron ejemplos de justicia, valor, benevolencia, cortesía, honor, verdad, lealtad y deber.
Una máxima samurai dice: un guerrero debe tener Shi, Gin, Yu, (valor, sabiduría y benevolencia) quién puede negar que el padre de la patria Don José De San Martín, poseía estas tres cualidades, y que sin siquiera haber sabido de su existencia seguía al pie de la letra el Bushido.
Por eso permítanme humildemente agregar al general  un titulo más a los que ya tiene, el titulo de El Samurai Criollo.
Me gustaría explicar los pilares del Bushido, para que el lector observe como la vida llevada por el general San Martín, y su modo de pensar y actuar se ajusta al pie de la letra a estos preceptos.
GI: la justicia, honradez, rectitud.
Para un samurai, no hay grises en lo que se refiere a la justicia, honradez, y rectitud, solo existe el blanco y negro, lo correcto y lo incorrecto.
YU: coraje, valor heroico.
Un samurai debe sobresalir de la multitud, debe poseer un valor heroico y no temer actuar, ha de ser absolutamente arriesgado, el valor debe ser acompañado por inteligencia, bravura y heroísmo.
JIN: la benevolencia.
Un samurai conoce su poder físico y sus destrezas en las artes marciales, esto lo convierte en alguien fuerte y veloz, estas habilidades  deben solo ser usadas en bien de todos y poseer compasión y ayudar al prójimo.

EL CRUCE DE LOS ANDES



REY: respeto, cortesía.
Un samurai no necesita demostrar su poder, no debe ser cruel, debe mostrar cortesía incluso con sus enemigos, de lo contrario  no es mejor que un delincuente.
Un samurai no solo debe ser respetado por sus habilidades en la guerra sino también por su forma de actuar ante los demás.
MEIYO: honor.
El samurai solo tiene un juez de sus actos, y es él mismo quien debe cuestionar su honor, como se conduzca  en la vida y momento de su muerte, son reflejo  de quien es en realidad.
MAKOTO: sinceridad, verdad.
Un samurai no necesita dar su palabra, el simple hecho  de anunciar lo que hará es sinónimo de que ya esta en marcha la concreción  del acto.
CHUGI: lealtad, deber.
Un samurai debe ser leal a su señor y hacia los que estén bajo su protección, el samurai debe ser siempre fiel.
Las primeras reglas escritas fueron dictadas por Shigen Takeda, eran cien puntos a los que un samurai debía respetar, y eran conocidas como las cien reglas de Takeda. Posteriormente en 1615 Ieyasu Tokugawa, siendo Shogun ordena a un monje  Zen llamado Zuden, que redacte una serie de normas a seguir por los bushi. A esto se lo llamo BUKE SHO HATTO (reglas de las familias guerreras)  que contaba con 13 artículos.
Muchos samurai de renombre contribuyeron a que estas reglas fueran parte del alma del guerrero, por ejemplo Shingen Takeda, y Uiesugi Kenshin, fueron dos grandes señores del siglo XVI, ambos Daimios y comandantes de grandes ejércitos.
Los tiempos en los que vivieron los llevaron a realizar varios combates entre si que figuran el los anales de la historia de Japón.
 Las tierras de Takeda, y Kenshin, eran vecinas y éstos se enfrentaban continuamente por sus fronteras. Son varias y muy renombradas las batallas llevadas a cabo por el ejército de ambos entre los años 1555 y 1559.
En una de ellas, para ser mas exacto en 1559, se enfrentan en las tierras de Kawanakashima, entre los rios Sai, y Chikuma, al pie del monte Saigo, allí Shingen Takeda, marcha al frente de 20.000 guerreros a enfrentar a Uiesugi Kenshin, al mando de 13.000 bushi.
Al llegar al monte Saigo, Takeda envía  a 18.000de sus  hombres al mando de un avezado samurai llamado Yamamoto Kansuke, a que rodee y ataque a Kenshin, para obligarlo a salir de su campamento y así él con sus 2.000 hombres restantes de su ejército cercarlo y dejarlo entre dos frentes.
El tiempo pasa y las señales que espera Takeda de su enviado Yamamoto, para atacar no llegan. Cuando de repente a travez de la niebla de la mañana aparece Uiesugi, al frente de sus 13.000 hombres atacando a Takeda, quien no puede salir de su asombro.
Uiesugi, decidió atacar y movilizó sus tropas dejando así nula la táctica de Takeda, que ahora debía enfrentar a su poderoso enemigo tan solo con 2.000 hombres.
Rápidamente organiza la defensa y enfrenta la situación apremiante para él y sus hombres.
Por suerte Yamamoto Kansuke, descubre la maniobra de su enemigo y va en ayuda de su señor con el grueso de las tropas.
La batalla quedará en un empate, ninguno de los dos ejércitos pudo adjudicarse el triunfo.
Quedó grabado en la historia el momento en que el mismo Uiesugi Kenshin, montado en su corcel embiste contra Takeda, y lanza un corte a la cabeza con su filosa espada, golpe que es defendido por el Tessen (abanico) que portaba Takeda, y desvía el mortal golpe, pero igual es herido levemente en la cabeza.
Ahora en inferioridad de condiciones, aún se mantiene en pie y resiste el nuevo ataque de su enemigo, por suerte para él y antes de quedar a merced de Uiesugi aparece un soldado que armado con una Yari (lanza) embiste contra el caballo de Uiesugi, y lo hiere ocasionando que  el animal se espante y se aleje del combate con su jinete.
Takeda, sangrando de su herida en la frente provocada por su propio Kabuto al desviar el golpe de espada de su enemigo, organiza a su ejército y logra rechazar el ataque.
Actualmente en Japón, existen estatuas de bronce recreando al general Shingen Takeda, montado en su corcel.
Toda una vida de combates y apego al Bushido, otorgó una gran fama a este señor feudal  que fue ejemplo  para miles de samurai durante siglos.
Las estatuas que hoy todavía existen en Japón, de Takeda, son muy parecidas  a las que en nuestro país representan al General San Martín, en el cruce de los Andes.
Tanto como Shigen Takeda fue ejemplo de los jóvenes samurai de su país, la vida del General San Martín, sus pensamientos y acciones tanto en lo militar como en lo cotidiano deberían ser un ejemplo a seguir por los jóvenes de nuestro país. Lamentablemente aquellos personajes a los  que eligen como referentes usualmente son personas que han caído en el flagelo de las drogas o no tienen como en muchos de los casos una ética moral y los actos que llevan a cabo en sus vidas realmente dan pena.
La efímera fama  a toda costa parece ser su única meta, sin tener en cuenta los valores que nos hacen dignos del respeto ante los demás.

SAMURAI



Les voy a contar una historia reciente, en la que somos protagonistas mis alumnos y yo, el lugar  donde yo nací y crecí es la ciudad de avellaneda en la Provincia de Buenos aires, allí hay una plaza muy grande que lleva el nombre del general San Martín, tiene un monumento enorme donde esta él, en su corcel y señalando hacia los andes, a unos cuatro metros, esta un gran mástil para la bandera nacional, esta plaza es la segunda en importancia en el municipio, ya que la primera es la que se encuentra en el centro de la ciudad, donde esta la catedral, yo me crié jugando como muchos chicos de mi barrio en la plaza San Martín, y recuerdo que cada 17 de agosto, fecha de la muerte del General, concurrían los granaderos y traían una gran corona que depositaban al pie del monumento, junto a los servidores públicos de turno, obvio en el mástil diariamente ondeaba la celeste y blanca majestuosa al capricho del viento.
Los años pasaron y la bandera desapareció, ya nadie la ponía, solo se la veía para alguna fecha patria, poco a poco hasta esta costumbre se dejo, y un día desapareció del todo, ya ni los granaderos vinieron a saludar en su fecha al general, su monumento se empezó a deteriorar progresivamente, solo se lo reparaba cuando se acercaban las elecciones políticas, claro había que obtener votantes entonces se acordaban de arreglar todo, pero la bandera seguía brillando por su ausencia, al no tener la plaza un cuidador, quien se iba a hacer cargo de izarla e arrearla todos los días, así fue que durante años la bandera desapareció, y el general San Martín señalaba con su brazo en alto hacia un mástil pelado.
Yo y mis contemporáneos, tuvimos un lindo ejemplo al vivir esta etapa donde se respetaba todo, el reconocimiento hacia el sacrificio de los verdaderos héroes de nuestra patria, el respeto a las insignias nacionales y hacia nuestros mayores, pero lamentablemente las generaciones futuras no tuvieron la misma suerte de que alguien les de el ejemplo. Poco a poco si dejamos las tradiciones, el efecto será desastroso, y hoy lo estamos viviendo, ya que la mayoría de nuestra juventud no tiene, y ni sabe como comportarse correctamente.
Así nació la iniciativa por mi cuenta y sin pedirle permiso a nadie de hacer una gran bandera nacional de 6 metros de largo y 3 de ancho, que poniendo 2 pesos cada alumno se mando ha confeccionar, la  hicimos y el día 20 de junio día de la bandera , del año 2011, junto a mis alumnos y sus padres salimos de mi dojo (escuela de karate), con la bandera desplegada llevada por los niños de entre 7 y 12 años por el barrio desplegada totalmente por el medio de las calles, recorrimos las 2 cuadras que nos distancian de la plaza y al llegar izamos la bandera, cuando llego a la cima del mástil y comenzó a flamear, se nos lleno de orgullo el corazón y los ojos de lagrimas.
Desde ese día tomamos el compromiso de colocarla diariamente y cuidarla, ya que la mayoría de mis alumnos son del barrio y se recrean diariamente en esta hermosa plaza, hoy en día y por suerte la plaza cuenta con un señor designado por la municipalidad que se encarga de limpiarla diariamente, y nosotros tenemos el honor de ser custodios de la insignia, nacional.
Todos los chicos que concurren a nuestra escuela son guiados por mi grupo de profesores en el respeto hacia los valores esenciales de la vida, esos que nos hacen dignos y hombres de bien, esos que se fueron perdiendo y ocasionaron que hoy en día los granaderos ya no concurran a la plaza en la fecha del fallecimiento de su general, porque el municipio ya tampoco esta interesado en estas actividades, a ellos solo le interesan los botos, así y poco a poco los jóvenes van perdiendo los valores, esos mismos valores por los que nuestros próceres dieron la vida y sacrificaros todo como en el caso de San Martín.
Es penoso ver que en nuestro país ni en las fechas patrias este ondeando la bandera nacional en las casas, como cuando éramos chicos, esta falta de nacionalismo comenzó de a poco, fue un trabajo de hormiga que en la sociedad fue trabajando hasta llegar a la falta casi total de interés por la escasez de ejemplos.
Volvamos a darles los  verdaderos valores a nuestros niños, demos el ejemplo porque si nosotros no les mostramos el camino correcto ellos se desviaran y encontraran los obstáculos que los llevaran a una vida vacía y a la larga desdichada.

Permítanme una vez mas repetir estos valores y soñar con que algún día los jóvenes lucharan por ellos.
Justicia, Valor, Benevolencia, Cortesía, Honor, Sinceridad, Lealtad, y la mas preciada, la Sabiduría.
San Martín, tenia marcado a fuego en su alma estos preceptos, lo demostró con sus actos durante su vida, incluso trato de inculcárselos a su hija Merceditas, en una carta.
                                              


                                          Máximas a Merceditas

Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican, esto lo dijo abriendo la ventana para que saliera una mosca, “anda pequeño animal, el mundo es demasiado para nosotros dos”.
Inspirar amor a la verdad, y odio a la mentira.
Inspirarla con gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
Estimular la caridad con los pobres.
Respeto sobre la propiedad ajena.
Inspirarla en sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
Dulzura con los criados, pobres y ancianos.
Que hable poco y preciso.
Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
Amor al aseo y desprecio al lujo.
Inspirarla en el amor a la patria y por la libertad.

 MERCEDITAS 



Qué hermoso seria que los  niños y jóvenes de hoy, hombres de mañana tuvieran estas máximas en cuenta para su vida.
Sin dudas, realmente San Martín fue un ser excepcional como pocos en la historia,  su vida, sus pensamientos, sus actos y batallas libertadoras, sus convicciones desde niño. Recordemos que su carrera militar comenzó a los 11 años de edad, hoy nos es un poco difícil imaginarnos a un pequeño de esa edad en situaciones de guerra y batallas sangrientas, pero en los tiempos pasados era algo usual, ya hemos nombrado en este libro a algunos de ellos como Uiesugi Kenshin, y Miyamoto Musáshi 
Claro que en nuestro tiempo también hubo casos de niños que participaron de  guerras, lamentablemente como en  Sierra Leona en África, en el genocidio conocido como los Diamantes de Sangre.
En el año 2.000 Sierra Leona, era el lugar mas pobre del planeta, sus habitantes morían de inanición, pero irónicamente su tierra era rica en minas de diamantes, esto ocasiono combates entre bandas de delincuentes y las fuerzas armadas del gobierno. Las matanzas eliminaron  a miles  de aldeanos inocentes que se vieron atrapados en medio de estas disputas.
Los niños eran arrancados de las aldeas y llevados como esclavos para integrar las filas de las bandas de delincuentes que explotaban las minas para luego cambiar los diamantes por armas a terroristas del medio Oriente, y así poder seguir luchando contra las autoridades.
Portando en sus manos fusiles ak.47 niños de edades desde los 10 años y bajo el efecto de drogas o alcohol  suministrados por sus captores, se convertían en mano de obra esclava de personas que no poseían escrúpulos o códigos morales.

Sobre códigos podremos encontrar muchos relatos en la historia del antiguo Japón, ellas figuran en muchos registros históricos como en el libro escrito en el año 712 d.c. llamado: Kojiki, (anales de hechos antiguos)  o el  Nihon  Shoki, (crónicas del Japón)  escrito en el 720 d.c.
También está el Heidi Monogatari, libro que nos narra la historia de las familias Taira y Minamoto, durante la guerra de Gempei, resaltando a los respectivos héroes de cada clan, célebre tratado sobre la vida y la conducta de un samurai. Fue escrito en 1716 y nos trasmite los pensamientos y modo de actuar de los guerreros, además de los conocimientos y filosofía del espíritu Bushido: aceptación de la vida sabiendo morir en cada instante, el desafió de la vida prefiriendo la muerte a la vida indigna o impura, o el afán de estar listo a morir en cualquier momento para ser totalmente fiel a su señor o sus creencias.
Otro libro famoso es el Hagakure, (oculto bajo las hojas) o (en la sombras de las hojas) es una de las obras mas sublimes y representativas de la cultura japonesa tradicional. Mantenido en secreto durante mas de siglo y medio, guardado celosamente por el clan Nabeshima de Hizen, al que su autor Yamamoto Tsunetomo pertenecía, fue el libro de cabecera de todo samurai.
En el momento de escribir su obra Yamamoto, vivía retirado en una cabaña, él había pertenecido al clan del castillo Saga, famoso por encontrarse oculto tras una espesa cortina de árboles y follaje. Tal vez de ahí  provenga el titulo de oculto bajo las hojas.
Este tratado es una recopilación de conversaciones que mantuvo Yamamoto con el samurai Tashiro Tsuramoto, después de tomar la decisión de convertirse en sacerdote budista a la  muerte de su señor Nabeshima Mitsushige, Daimio de la región. Las charlas fueron durante siete años.
 El Hagakure, no es un libro filosófico, sino un conjunto de pensamientos variados que incluyen opiniones sobre el camino de un samurai y además historias de guerreros.
Este libro fue durante más de un siglo propiedad secreta del clan Nabeshima.
Nabeshima Naoshige (1538-1618) fue el fundador del clan. El era un hombre de gran fuerza física y mental que se destacó entre los principales samurai de la isla de Kiushu, Japón. Murió a los 81 años de edad y entre sus principales hazañas figura su intervención a las campañas para invadir Corea, junto a Toyotomi Hideyoshi, uno de los tres unificadores del Japón.
Son muchas las historias que cuenta el Hagakure sobre el comportamiento y las formas de accionar de los samurai, de entre todas ellas he elegido para que figure en este libro una que es llamativa por la muestra de valor.
El Hagakure, nos cuenta que el árbol genealógico del señor Soma, denominado el Chiken Morokoshi, era el más renombrado de Japón. En cierta oportunidad que su hacienda se incendió y estuvo a punto de quedar destruida , el señor Soma dijo:  “Incluso si la casa, los muebles y todo el resto se destruye, no lo lamentaré, porque son cosas que se pueden remplazar, lo único que siento es no haber podido salvar mi árbol genealógico que es un precioso tesoro de familia”
Había allí un samurai que dijo: “Voy a entrar en la casa y lo traeré.”
El señor y los demás se pusieron a reír, y dijeron: “la casa ya esta devorada por la llamas, ¿Cómo lo conseguirás?”
Aquel hombre no era muy elocuente y tampoco había sido particularmente avezado, pero era una persona que llegaba hasta las últimas consecuencias  en todo lo que hacia. Entonces dijo: “hasta ahora no he sido de gran utilidad a mi amo, porque no fui muy habilidoso, pero he vivido con la idea de que algún día mi vida podría ser útil, me parece que ese momento ha llegado.”
Así pues, se lanzo a las llamas. Cuando finalmente el incendio se extinguió, el señor ordenó que se encuentre el cadáver, y comentó “que enorme pérdida”.
Después de haber buscado por todas partes se descubrió su cuerpo en el jardín, próximo a los departamentos, cuando se le dio vuelta, brotaba sangre de su estomago.
El samurai se había abierto el vientre y en él había  colocado el documento para que permaneciera intacto. A partir de ese día, a este documento se lo denominó la genealogía de la sangre.
Como dije antes esta es mi historia preferida del Hagakure, y por esas vicisitudes que tiene la vida muchos años después de leer por primera vez este libro he tenido el honor de conocer en persona a un descendiente de la familia Soma, gracias a mis trabajos realizados en la Fundación Cultural Argentino Japonesa.
Fue en  abril del año 2010, que al viajar con la Fundación a  la ciudad de Córdoba, para realizar mi representación “Samurai, Espíritu Guerrero,”donde recreo la vida del samurai vestido con una armadura (yoroi)  y  todo su armamento, me notifican que sentado en la primera fila en un lugar especial para que me pudiera observar bien estaba un anciano descendiente de la familia Soma.
Al salir a escena fue a la única persona que divisé, la verdad no registré a los demás espectadores que habían concurrido a verme.
Al finalizar y detrás del escenario se me acercó y saludó cordialmente y me comentó que se había emocionado con mi representación del samurai. Hizo una pequeña reverencia a la que yo conteste de igual manera, y se alejó.
Pasaron miles de personas a ver las exhibiciones que se realizaron esos días en Córdoba, pero la verdad a mí,  me interesaba especialmente la opinión de un espectador, y era la del señor de la familia Soma.
Para mi ego por suerte al conversar con representantes de la Fundación, me comentaron que vieron muy emocionado a este señor después de mi presentación.
Historia que hoy cuento con orgullo y que me da nuevas fuerzas para seguir con la representación de mi espectáculo del samurai.
Ya que he hecho mención del Hagakure, pondré algunos párrafos de este libro para que lo comprendan un poco mejor.
                                                           
                                                  
HAGAKURE

ABANDONAR EL YO

Algunas personas son capaces  de actuar con sabiduría cuando la ocasión lo requiere. Otras se ven obligadas a permanecer despiertas largas horas, presas de la angustia antes de descubrir la solución adecuada de un problema. Pero, aunque estas diferencias innatas  en cierta medida sean inevitables, cada uno puede desarrollar dones de sabiduría  insospechados.
Parece ser, que más allá  de cuales sean los dones personales y de cual sea la dificultad del problema, todo el mundo puede alcanzar una solución si reflexiona  de manera suficientemente  prolongada  y con seriedad. Sin embargo,  si se funda el razonamiento sobre el yo,  se puede lograr una actuación muy prudente y astuta, pero nunca sabia.
Los seres humanos son insensatos y les es difícil abandonar su yo. A pesar de todo, un individuo enfrentado a una situación complicada tiene grandes posibilidades de encontrar  una solución, si llega a abstraerse momentáneamente del problema, se concentra y abandona su yo.


MINUCIAS

No comparto la opinión de los que preconizan la autoridad estricta y constante.
Como dice el proverbio: “El pez no vive en el agua clara”, son las algas las que le permiten desarrollarse plenamente hasta su madurez. Solo cuando uno supera los detalles y no se detiene en los pequeños inconvenientes, es capaz de procurar serenidad a quienes nos sirven. La comprensión  de este principio es esencial  para el que quiera  entender el carácter y el comportamiento de los demás.

EL ORGULLO Y EL SABLE

Alguien dijo un día. “Hay dos tipos de orgullo, el interno y el externo. Un samurai que no posee los dos es de una utilidad dudosa”. El orgullo puede compararse con la hoja de un sable. Debe afilarse y luego debe  volverse a colocar en la vaina. De vez en cuando se desenvaina, se sostiene y se limpia para volverla a envainar. Si el sable de un samurai siempre esta desenvainado, si esta siempre levantado, la gente le temerá y le será difícil tener amigos. Si por el contrario, jamás lo saca de su vaina, la hoja se enmohecerá y la gente ya no temerá a quien lo porta.

SABLE DEL GENERAL SAN MARTÍN


SABLE SAMURAI




LA VALENTÍA ESTA EN EL CORAZÓN

Se dice que, al final de cada reunión de su clan, Oki  Hyobu, decía: “los jóvenes deben esforzarse por aumentar siempre  su valentía. Esto solo podrá hacerse cuando la valentía este enraizada  en el corazón. Cuando el sable esta roto, hay que atacar con las manos. Cuando las manos están amputadas, hay que servirse de los hombros. Cuando los hombros están cortados, hay que morder el cuello de diez o hasta de quince enemigos. Esto es realmente valentía”.



ENFRENTANDO AL ENEMIGO

Un samurai le dijo a otro: “Cuando estoy frente al enemigo, siempre tengo la impresión de que penetro en las tinieblas. A causa de esto he sido gravemente herido. Sin embargo, tú has combatido  con muchos hombres y jamás has resultado herido. ¿Cómo es posible?” El otro contesto. “Cuando me enfrento con el enemigo, también siento  como si penetrase  en las tinieblas, pero enseguida tranquilizo mi mente, y entonces todo se convierte en una noche iluminada por la pálida luna. Se que, si ataco  en ese momento, no sufriré daño alguno.”
Esta es la situación en el momento de la verdad.

INICIACIÓN

Si alcanzas demasiado rápido la gloria, la gente se volverá tu enemigo y no serás de ninguna utilidad. Si te elevas progresivamente en el mundo, las personas serán tus aliados y serás feliz. A la larga, aunque hayas sido veloz o lento, en cuanto hayas adquirido la comprensión de los otros, nada te amenazará. Se dice que la suerte que te dan los demás es más segura.

Estas son algunas de las historias del Hagakure, el libro del samurai, la obra carece de un eje que la estructure, esta verdadera guía del guerrero es el producto de los pensamientos que el autor fue redactando de comentarios que, afortunadamente quedaron registrados por su interlocutor, el joven samurai Tashiro Tsuramoto. Algunas son simplemente cortas conversaciones y otras son historias ocurridas realmente.


Hablando de historias, quisiera contarles una que es muestra de nobleza entre dos personas que desde siempre fueron enemigas.
Cuenta la historia antigua del Japón, que durante las guerras por territorios, las tierras de Shingen Takeda, fueron asediadas por varios clanes enemigos que para doblegarlo cortaron todas las fronteras aislando así sus dominios.
Los asedios casi siempre tenían éxito tarde o temprano, ocasionaban que aquellos que estaban cercados se rindieran o murieran de hambre inevitablemente al ir escaseando los alimentos y el agua potable.
Los cadáveres comienzan a descomponerse y daban origen a pestes que  acababan con los restantes sobrevivientes. Esto ocasionaba en la mayoría de los casos el éxito del asedio
Cuando se cortaron las fronteras de las tierras de Takeda, esto ocasionó que no se pudiera transportar sal, sustancia vital para la conservación de los alimentos en esa época.
Por desgracia para los vasallos de Takeda, sus tierras no tenían acceso al mar, razón por la cual el comercio de la sal era tan importante.
El asedio enemigo duró meses y cuando ya no quedaban esperanzas para sobrellevar  la situación, llegó la ayuda del lugar menos pensado, una caravana proveniente de las tierras de su acérrimo enemigo Uiesugi Kenshin,  llega por un camino de montaña secreto, y entrega su valiosa carga de sacos de sal.
Esto revirtió la situación y puso a Takeda,  y su pueblo en condiciones de romper el asedio y salvar la situación. Después de este incidente las guerras entre Kenshin, y Takeda, no se sucedieron más.
Cuando le preguntaron a Uiesugi, ¿Por qué había ayudado a su enemigo?  El contesto: “las guerras se ganan con espadas y lanzas, y no con sal”.
Años después cuando Uiesugi, muere de causas naturales, al enterarse Shigen,  ordena que por una semana no se escuche música ni haya festividades en todas sus tierras como muestra de respeto por la muerte de su enemigo.
La vida también seria generosa con Takeda, ya que al igual que su adversario falleció a edad avanzada de muerte natural.
Cuántas enseñanzas contienen estos relatos históricos del Japón, al igual que los relatos de la vida de nuestro samurai criollo, el general Don José De San Martín, por ejemplo sus pensamientos redactados a continuación.

La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre.

Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a si mismo.

Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.

Hace más ruido un solo hombre gritando, que cien mil que están callados.

Una derrota peleada vale más que una victoria casual.

Serás lo que debas ser o no serás nada.

El que se ahoga, no repara en lo que se agarra.

Cuando hay libertad todo lo demás sobra.

De lo que mis Granaderos son capaces, solo lo se yo. Quien los iguale, habrá, quien los exceda, no.

El hombre bajo todo gobierno será el mismo, con las mismas pasiones y debilidades.

La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos.

Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la gloria.

Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.

Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.

No esperemos recompensa de nuestras fatigas y desvelos.

Para los hombres de coraje se han hecho las empresas.

Cuando la patria esta en peligro, todo esta permitido, excepto no defenderla.

Declaro no deber ni haber debido, jamás, nada a nadie.

La seguridad de los pueblos a mi mando, es el más sagrado de los deberes.

Seamos libres, lo demás no importa nada.

Siento la fatiga de la muerte.

Mi nombre es demasiado célebre para que yo lo manche con una infracción a mis promesas.

Sacrificaría mi existencia, antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición.

Compatriotas, juremos no dejar las armas hasta ver al país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje.

Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles, mi edad mediana  al de la patria, creo que me he ganado mi vejez.

Estas palabras parecen sacadas del Bushido, si no supiéramos que fueros pronunciadas por el mismísimo San Martín,  las podríamos ubicar en cualquier párrafo de un texto antiguo japonés referente a la vida de los samurai.


                                   MÁS, SOBRE EL BUSHIDO


Hemos hablado sobre el código del bushido, pero la palabra correcta es camino, y no código,  ya que este puede ser algo impuesto obligatoriamente, en cambio la vía o camino, era algo que el guerrero japonés podía elegir a seguir libremente. El significado camino o vía implica el adoptar ciertas costumbres o reglas para lograr la perfección física, mental y espiritual, fundamento principal del guerrero japonés.
Estos se enorgullecían de sus habilidades en las artes de la guerra como la equitación, que había sido introducida las islas japonesas en el siglo V, el manejo del arco, la esgrima y las facultades de mando sobre los hombres.
Los dos símbolos de esta clase guerrera eran la espada llamada Tachi, que era el alma del bushi, y la flor del cerezo, cuyos pétalos caen al primer soplo del viento.


En los principios de los samurai, entre estos hombres eran muy respetados aquellos que eran muy diestros en el uso del arco, se les daba el nombre de  Yumi Tori, que significa hombre arco. Con el paso del tiempo la espada pasaría a primer plano y el guerrero la tomaría como parte suya, convirtiéndola en su alma.
Se cuenta que existió un guerrero llamado Tametomo Minamoto, que era muy diestro con el arco, tanto que se dice tenia un brazo mas largo que el otro, esto hacia que al lanzar las flechas las distancias alcanzadas por el proyectil fueran increíbles. Según la historia este guerrero que media dos metros de altura se encontró envuelto en medio de un conflicto entre dos clanes poderosos estando del lado del bando perdedor, al terminar la disputa y después de un tiempo, aún temerosos de este gran guerrero el clan triunfador envió a varios navíos llenos de guerreros a eliminar a Tametomo.
Cuando Tametomo, vio llegar a la isla donde vivía a sus enemigos tensó su poderoso arco y comenzó a disparar las flechas que poco a poco eliminaban a sus contrincantes que no podían evitar caer presa de los mortíferos proyectiles.
Cuentan que una de las flechas dio debajo de la línea de flotación de uno de los botes de desembarco  y la violencia con la que fue lanzada la flecha perforó la barca y ésta se hundió con todos sus tripulantes.
Tametomo, al ver que sus enemigos lo superaban en número y sabiendo de su fatal destino, tomo su puñal y lo clavó en su vientre abriéndose el estomago de izquierda a derecha varias veces, demostrando a sus enemigos el gran valor que poseía.
Se dice que a partir de ese momento los guerreros adoptaron la costumbre de suicidarse  de esta manera llamada Seppuku o destripamiento, también atribuyen a Tametomo Minamoto,  el ser el primero en quitarse la vida de este modo, aunque sabemos que anteriormente ya había historias de este modo de suicidio.
Como este guerrero legendario, las historias del antiguo Japón, tienen varios personajes que dieron forma al modo de vivir y pensar del bushi, Yamato Takeru Nomikoto, mas conocido como el Príncipe Yamato, es otro de los guerreros idealizado por los japoneses. Cuenta la historia que el príncipe Yamato, al frente de sus ejércitos venció a las tropas de sus enemigos que lo superaban varias veces en numero, una vez logrado esto, vagó por las tierras del Japón, eliminando a todos aquellos que se oponían a su mandato, e incluso él solo vencía a bandas enteras de guerreros, y así marcho de isla en isla combatiendo  solitariamente a ejércitos enteros.
Existentes o no, es indudable que estos personajes forjaron la forma de vida del guerrero  japonés.  Dándoles los ejemplos a seguir.

SAMURAI


 
 LOS  DOS LIBERTADORES
Son muchos los ejemplos que nos da San Martín, podemos ver uno de ellos en su encuentro con el libertador Simón Bolívar. Los dos libertadores se reunieron el día 26 de julio de 1822 en la ciudad de Guayaquil, en la reunión hablaron a solas, nadie sabe realmente qué es lo que conversaron.
Para San Martín, la reunión era un secreto que se debía guardar para no poner en peligro las operaciones militares contra los realistas que todavía no estaban terminadas.

Nuestro general por varios años no reveló  lo conversado.  Bolívar, en cambio, a los
pocos días de la reunión dio varios informes, redactados por su secretario. En estos escritos da su versión acerca de lo hablado con San Martín.
En su relato Bolívar no hace mención al pedido de San Martín,  de unir ambos ejércitos y terminar rápidamente la guerra.
Es evidente la diferencia entre ambos hombres, San Martín, da muestra nuevamente de sus convicciones, al no revelar la conversación con Bolívar, para no poner en riesgo la empresa militar, es evidente la muestra de su humildad.        Además, antes de la famosa reunión  entre los dos libertadores, estando San Martín en el Perú, hace un balance de su situación, y se encuentra con un ejército disminuido por las enfermedades y los españoles se hacían fuertes en la selva y en la sierra. Se necesitaban los auxilios del Libertador del Norte Simón Bolívar, pues contaba con un ejército más entero. Además, San Martín le había prestado muchos de sus hombres a Bolívar para que éste triunfara en Riobamba, Pichincha y Bombona por la libertad de Quito. San Martín meditaba seriamente pedirle a Bolívar una justa retribución a su cooperación.
 A juicio de San Martín, los resultados de la entrevista fueron desconsoladores. La desinteligencia era manifiesta puesto que no se había logrado el acuerdo para que ambos Libertadores terminaran, juntos y prontamente, la guerra de la independencia. San Martín se retira voluntariamente del escenario de sus triunfos. Hace un verdadero sacrificio por amor a América independiente, dejando libre el camino para que Bolívar apresure sus pasos y conquiste la independencia definitiva. El silencio varonil de San Martín no es debidamente comprendido y surge una leyenda de las tinieblas. Se dice que San Martín, vencido por el genio de Bolívar, se ve obligado a hacerse a un lado, falsa apreciación de la realidad. Pero importa poco. San Martín sabía que las nuevas generaciones de americanos y la historia juzgarían, con  la verdad  su actitud de hombría de bien y humildad.

Cuántos milenios deberán pasar para que la magia que da forma a los grandes hombres de la humanidad se digne recompensarnos nuevamente con un ser con un espíritu tan noble, como el del general San Martín.
Personalmente he visitado su mausoleo,  en la Catedral  de Buenos Aires, al pasar por la gran puerta franqueada por dos granaderos inmóviles que la custodian,  ya se puede sentir el respeto que le  brindan sus soldados incluso hoy en día, orgullosos de pertenecer a su regimiento. El catafalco que contiene sus restos es imponente, tan solo de pensar que allí se encuentran los restos del padre de la patria hace que uno tome una actitud de respeto, la misma que muestran sus soldados en la puerta.


GENERAL SAN MARTÍN UN SER ÚNICO E IRREPETIBLE


Cuántas cosas quisiera decirle, comenzando por darle gracias por la libertad de mi pueblo, por la de toda América, por sus convicciones, por sus enseñanzas.
Decirle: cuánto nos hace falta, hoy en día un hombre como él, un protector, un héroe que nos marque el camino que nos guíe, que nos proteja de la tiranía y la opresión, de los hombres ambiciosos y sin escrúpulos que gobiernan sin tener en cuenta al pueblo, a ese mismo pueblo que él defendió a riesgo de su vida  tantas veces.
Al mirar su tumba se me pusieron vidriosos los ojos y aflora una pequeña lágrima al pensar que me hubiera gustado conocerlo, y poder decirle todo esto en persona, haber tenido el honor se servir bajo su mando y cabalgar junto a sus centauros a enfrentar a los enemigos de la libertad, poder darle las gracias por su enorme sacrificio personal  y visión de un mundo libre.
 Pedirle perdón por aquellos que en su época no supieron comprender que estaban ante un ser único en su especie, un alma enormemente noble, y dispuesta al sacrificio para el bienestar de los demás, pedirle perdón por los hombres que dejándose llevar por intereses políticos no supieron ver mas allá de sus narices y no lo apoyaron en algunas de sus nobles empresas. Pero claro, cómo podrían simples mortales tener tan enorme visión de la vida, solo un alma elegida podría hacerlo.
Darle las gracias por el cielo, por la tierra, por el mar que liberó del yugo del opresor y tirano conquistador, y gracias una vez mas por su nobleza de espíritu y  que de seguro si hay un cielo para  las almas puras, él debe estar allí al frente de un ejercito de ángeles listo como siempre en defensa de las almas pobres, nadie mejor que él se ha ganado ese lugar, nadie mejor que él merece el título de Padre de la Patria.
Al marcharme recordé unas palabras de Alejandro Magno, que dicen así: “Lo que hacemos en nuestra vida, tendrá eco en la eternidad” y pienso que nadie mas que el general San Martín, en nuestro país encaja a la perfección con estas palabras. Hago una reverencia en muestra de respeto ante su tumba, reverencia que extenderé hacia él, durante toda mi vida,  y me retiro en silencio.

En el mausoleo se encuentra escrito: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador».

Agosto 17 de 1850. Hora,  3 de la tarde. Lugar, Francia, una extraña bruma atravesó el cielo y se vio descender un rayo hacia el mar. En nuestro país en la Cordillera de los Andes, un temblor sacudió las mas altas colinas y la nieve se precipitó de las cumbres, un gran cóndor asciende en el cielo mas y mas alto llevando consigo una estrella resplandeciente, cuando la estrella se perdió en el firmamento, San Martín, El Samurai Criollo, cerró sus ojos.

La leyenda había comenzado.


MAUSOLEO DEL GENERAL SAN MARTÍN 




LA TUMBA POR DENTRO
Y LA GUARDIA DE LOS SIETE GRANADEROS.

.En 1826 regresaban a Buenos Aires, los últimos 76 granaderos de la cruzada independentista. No los recibieron con aplausos ni nada porel estiloVolvían andrajosos, enfermos, tras 10 años de no ver a su familia ni su terruño. Los repartieron en diferentes reparticiones del ejército, así nomás, como si fueran comunes soldados. Rivadavia días después de la llegada de éstos, decide DISOLVER el cuerpo de granaderos.

54 años mas tarde, el 28 de mayo de 1880, llega al puerto de Bs. As. el vapor Villarino. Traía los restos del Gral. San Martín a su morada final.

Por entonces, tantas décadas después, solo quedaban SIETE GRANADEROS vivos. Y sin ponerse de acuerdo, se visten con sus andrajosos uniformes, guardados con cariño y respeto. Los últimos siete Granaderos de su ejército que aun vivían, por iniciativa propia, fueron a caballo a recibir a su jefe.

Lo acompañaron hasta su tumba y se quedaron, en guardia, toda la noche. Sin que nadie se los pidiera, sin que casi nadie supiera. Lo hicieron para honrar a su líder, sabiendo que la historia lo pondría entre los más grandes de América. Don José había vuelto a la Patria.

Todos lo vieron, todos supieron que eran ESOS granaderos. Al alba, dejaron su guardia y no los volvieron a ver. Jamas supieron los nombres, jamas se los preguntaron.

 

Al amanecer se despidieron y se perdieron en la historia.

Pasaron otros 23 años y el 29 de mayo de 1903 el presidente Julio Argentino Roca firmó el decreto que determinó la recreación del Regimiento de Granaderos a Caballo sobre la base del mejor regimiento de caballería de línea, usando como uniforme de parada el histórico que diseñara el Gral. San Martin.

Cuatro años más tarde el presidente Figueroa Alcorta lo designa Escolta Presidencial quien los nombra a los granaderos, como escolta presidencial.

Siete granaderos, turnándose al cabo del día, en la guardia, para custodiar a don José. Por eso son siete, y no un número mayor o par. Por los siete anónimos que lo escoltaron y cuidaron en su primer noche.

Desde entonces cada mañana puede verse a un grupo de 7 granaderos marchar desde la casa de gobierno a la catedral, donde dos de ellos quedan montando guardia a la entrada del mausoleo del Gral. San Martin. Cada dos horas regresan los otros cinco y se efectúa el cambio de guardia, hasta el final del día.




Este libro se lo dedico a la memoria de mi padre, Antonio Varzé, cuyas enseñanzas me guiaron y formaron en los verdaderos valores. Estoy seguro que si él hubiera vivido en el antiguo Japón, hubiera sido un samurai.
Gracias, viejo.
Néstor Varzé

 EL GRAN LIBERTADOR

REGIMIENTO DE GRANADEROS

 ESTATUA DE SHINGEN TAKEDA


EMPERADOR NAPOLEON


ESTATUA DEL GRAN LIBERTADOR DE AMÉRICA




Estatua del gral. San Martín, en  Francia,  Boulogne sur Mer,  localidad francesa situada cerca del Paso de Calais,


No hay comentarios:

Publicar un comentario