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Este libro fue realizado por la admiración hacia nuestro mas grande héroe nacional, el gran general Don Jose de San Martín.
Sus hazañas bélicas, el cruce de Los Andes, sus convicciones y honor, fueron siempre motivo de libros redactados por historiadores de todo el mundo.
Yo he enfocado en mi trabajo una faceta en la cual lo comparo con los grandes guerreros de la historia del Japón, los samurai, en mi libro demuestro que de haber vivido en las tierras del sol naciente, el gral. San Martín podría haber sido Shogun del Imperio Japonés.
Cómo fue criado, sus comienzos militares, sus logros, hazañas, modo de pensar y actuar es lo que lo capacita para ser llamado "EL SAMURAI CRIOLLO"
EL SAMURAI CRIOLLO
Para aquellos que amamos las artes marciales del Japón, es inevitable no admirar al mítico
samurai (bushi ) guerrero. La palabra samurai deriva de saburai que significa
servidor, esta a su vez deriva de la palabra sabuna ( servir ) comenzando como
expertos custodios de fronteras y guardaespaldas de nobles señores
evolucionaron hasta convertirse en la elite guerrera japonesa, a tal punto que
el mismo emperador pasó a ser una figura decorativa y representante de los
dioses, algo así como el padre espiritual del pueblo ya que el poder residía
sobre los hombros del shogun ( general a cargo de todas las tropas para detener
a los bárbaros). El Shogun comandaba la totalidad de las tropas del país,
dándole un poder enorme sobre el destino del pueblo y del mismo emperador.
Yoritomo Minamoto,
primer samurai en recibir tal
honor, fue designado por el emperador en 1190 después de terminar vencedor tras
varias décadas de batallas en la llamada
guerra de Gempei que culminó en 1185 en
la batalla naval de Shimonoseki, allí 850 naves del clan Minamoto, vencieron a
los rebeldes del clan Taira.
Yoritomo Minamoto,
jefe del clan crea el samurai dokoro
(Departamento de Guerra) y establece la cabeza de gobierno en el Bakufu
de Kamakura (gobierno en tiendas de campaña). A partir de ese momento el shogun
seria como lo es hoy un primer ministro de España o Inglaterra, con la diferencia de que el Shogun tenía el poder absoluto de todo
el país y era secundado por todos los samurai de familias nobles.
En 1586 el samurai Toyotomi Hideyoshi, decreta la ley del
Shi,no,ko,sho, una especie de escalafón
de clases en la cual en la cima de la pirámide encontramos al samurai,
luego al campesino seguido por el artesano y finalmente el comerciante.,
también muy por debajo de la escala estaban los llamados Eta, que estaba
integrada por aquellas personas que se ganaban el sustento comercializando con
la muerte de animales tales como el carnicero o el talabartero (trabajador de
cuero animal.).
A partir de esta
ley solo se podía ostentar el titulo de samurai por herencia.
Ya no se podía escalar
de simple escudero a samurai como había sido el caso del mismo Toyotomi,
quien comenzó siendo muy joven como paje
del señor Oda Nobunaga, uno de los tres unificadores del Japón feudal.
El samurai regía su vida por una serie de normas que
luego se llamaron Bushido, literalmente “el camino del guerrero”.
El bushi que se apegaba a estas normas debía buscar en su
vida lograr el honor, deber, la justicia, la benevolencia, la cortesía, el valor
heroico, la sinceridad, estos siete
pilares controlarían la vida del samurai durante mas de 500 años hasta la
abolición de la casta samurai en 1870 por el gobierno del emperador Mutsu Ito
(Meiji) en lo que se conocería como la restauración Meiji.
Pero ninguna restauración o ley podría borrar el legado
del guerrero samurai, su vida basada en el honor, la palabra dada su valentía y
respeto por la muerte propia a tal punto de cometer Seppuku, también conocido
en occidente como Hara Kiri, muerte horrible donde el guerrero se abre el
vientre con un puñal destripándose vivo, el guerrero samurai dejaría una huella
imposible de borrar a través de los siglos.
YOROI, ARMADURA DE GUERRERO SAMURAI
Al otro lado del mundo, aquí en nuestro país la Republica Argentina,
en esta misma época acontecían hechos muy importantes para los habitantes del
continente Americano: Chile, Perú, Bolivia, Argentina y otros países luchaban
por la separación de las colonias
Inglesas y Españolas que oprimían a los nativos del continente.
Varios de estos países soñaban con la independencia y libertad, y es por esas cosas inexplicables
del destino que sitúa a personas claves en el momento justo de la historia, que
un 25 de febrero de 1778 nace José
Francisco De San Martín, en Yapeyú, el menor de cinco hermanos del matrimonio
de Don Juan De San Martín, y Gregoria Matorras.
En 1783 la familia San Martín, se traslada a España,
llegan a Cádiz, y al poco tiempo se radican en Málaga.
En 1789
a la temprana edad de 11 años el joven San Martín, se
incorpora como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia en España.
El 14 de julio del mismo año estalla la revolución Francesa que pondrá fin
a siglos de absolutismo monárquico en Francia, se pone fin a los privilegios de
la nobleza y el clero que no pagaba impuestos y ocupaban los principales cargos
en el gobierno.
La revolución se transforma en un ejemplo a imitar para
los partidarios de la libertad y la justicia.
En 1791 teniendo tan solo 13 años San Martín, participa
por primera vez en un combate, en Oran norte de África, aquí es donde realmente
comienzo a comparar la vida de San Martín, con la llevada al otro lado del
mundo en Japón por los guerreros samurai.
En las familias nobles los niños eran entrenados en las
artes del combate a la temprana edad de los 5 años y su adiestramiento
continuaba hasta los 15 años de edad donde el joven samurai recibía su Gempuku,
(ceremonia de mayoría de edad). En este ritual se le otorgaba al joven bushi
derecho a portar las dos espadas símbolo de su rango y nobleza, la espada corta
llamada Shoto Wakizashi, y la espada
larga llamada Daito Katana.
Fueron muchos los jóvenes samurai que en épocas de guerra
entraban en combate mucho tiempo antes del Gempuku, por ejemplo el famoso samurai Miyamoto Musashi quien mato a su primer
oponente a la edad de 13 años, éste era un avezado samurai llamado Arima Kigei.
También el mismo Ieyasu Tokugawa, quien fuera el ultimo
de los tres grandes unificadores del Japón,
y a quien se le atribuye el lograr la paz en tierras niponas por mas de
250 años creando una dinastía de shogunes que gobernarían hasta el final del
sistema feudal. Ieyasu, tiene su primer combate a la edad de 13 años marchando
a la batalla bajo el estandarte de su señor feudal.
El joven San Martín, como muchos guerreros de Japón,
tiene su bautismo de sangre y acero a los 11 años, mas tarde cuando contaba con
26 años de edad en 1804 se destaca por su valentía y coraje en Cádiz.
Recordemos que este mismo año Napoleón Bonaparte es coronado emperador, tan
solo cuatro años después, invade España y obliga a abdicar al rey Carlos IV, el
pueblo Español se organiza para resistir la invasión. San Martín, participa activamente de la lucha y se
incorpora al Regimiento de Caballería de Borbón, y es nombrado Teniente
Coronel.
En esos mismos tiempos, Japón, estaba inmerso en un
periodo de aislamiento de las potencias Europeas ya que en 1539 el shogun
Iemitsu Tokugawa, decreta la ley del Sakoku, por la cual ningún extranjero
puede arribar a tierras japonesas, y ningún habitante de las islas puede abandonarlas, son quemados los barcos
de largas distancias e incluso aquellos nativos que hubieran viajado y
quisieran regresar serian rechazados.
Ese mismo año una comitiva enviada por el rey de Portugal
al arribar a tierras japonesas fue decapitada y los pocos sobrevivientes fueron enviados de vuelta con un mensaje en
el cual se les advertía que si regresaban seria tratados de igual forma incluso
su rey y dios.
Así Japón se sumió en un período de aislamiento que duro
214 años, hasta que el 8 de julio de
1853 arribara a la Bahía
de Edo, (actual Tokio) una flota de
cuatro barcos de guerra de la marina de Estados Unidos, al mando del Comodoro
Mathiu Perry, quien portaba una carta de
su presidente pidiendo que se abrieran las fronteras del Japón para el comercio
entre ambos países.
A pesar de las amenazas de no desembarcar, Perry,
pisa suelo japonés con un grupo de soldados y su comitiva ante un
ejército de 5000 samurai que lo observan en la playa.
Perry, entrega su carta al representante del shogunato, y
promete regresar al cabo de un año con una flota mayor y si es necesario abrir
las fronteras a la fuerza.
Como podemos ver la costumbre del
país del norte de creerse los dueños del mundo y hacer a su antojo viene de antaño. Este acontecimiento
divide las opiniones de los consejeros del shogun, muchos están a favor del
contacto con potencias extranjeras alegando que esto podía impulsar al país
económicamente y tecnológicamente. Otros temerosos del avance extranjero creen
que esto pondría en peligro siglos de tradición y costumbres ancestrales.
En este clima dividido al año siguiente el comodoro
Perry, regresa con una flota mayor y fuertemente armada, lista para entrar en
combate si es necesario, pero no hizo falta ya que el gobierno decide firmar un
acuerdo llamado Tratado de Kanagawa.
Dos años después, en 1856 Touson Harris, pisa suelo nipón
en Shimoda, y establece el primer consulado extranjero haciendo flamear la
bandera de Estados Unidos.
Esto gradualmente comenzará a dividir las clases del
Japón, por un lado los miembros del shogunato que veían como el shogun
comenzaba a perder poder, por el otro
lado ya se rumoreaba que el gobierno debía ser restaurado al Emperador.
El pueblo también sintió el fuerte cambio ya que los
comerciantes comenzaron a adquirir poder económico a grandes escalas, al mismo
tiempo que los samurai comenzaban a perder su economía y poder. Esto los llevo
a muchos enfrentamientos, que tras varios años terminó en la restauración
Meiji.
Mientras tanto en nuestro país en 1809 en Buenos Aires un
grupo de españoles guiados por Martín Alzaga, intenta derrocar al Virrey
Santiago De Liniers, acusándolo por su origen francés de ser un espía de
Napoleón. Liniers derrota la sublevación
El mismo año en el Alto Perú, el pueblo se rebela contra
los españoles en la ciudad de la Paz.
Al año siguiente, 1810, San Martín se entera de la
revolución de mayo y de que Buenos Aires tiene un nuevo gobierno, así decide
volver a su tierra natal, llega a Buenos Aires en 1812 y el 16 de marzo el
Triunvirato le otorga el grado de Teniente Coronel de Caballería, y San Martín, crea el
Regimiento de Granaderos a Caballo.
GRANADERO
El nombre Granadero, viene de los comienzos del ejército
francés, éstos eran un grupo de soldados que portaban las primeras granadas que
eran muy grandes y pesadas, estos hombres debían tener fuerza para lanzar las granadas al enemigo a
una considerable distancia, por eso se elegía de entre todos los soldados del
regimiento a los mas altos y fuertes, esto dio origen a un grupo de elite
llamado Granaderos.
Con el tiempo y el avance tecnológico bélico las armas de
fuego adquirían cada vez mayor distancia y precisión, esto ocasionó que este
grupo de elite fuera abolido ya que la
mayoría de las veces eran abatidos antes de lanzar sus pesadas granadas.
Pero el nombre Granaderos perduró en el tiempo como
sinónimo de un grupo especializado de hombres, y es así como nuestros mejores
soldados de la independencia llevan el nombre de Granaderos a lo que se suma la
hidalguía de la monta a caballo. Recordemos que para la época la caballería
también era un grupo de elite asociando al jinete con el honor y el valor del
caballero medieval. Todo guerrero será un caballero, todo caballero será un
guerrero, dice el Bushido.
Durante siglos los samurai cruzaban las tierras en sus
corceles formando grandes ejércitos en busca de hazañas y gloria perecedera,
esto ocurrió hasta entrado el siglo XVII, después gradualmente solo los señores nobles marchaban montados en sus corceles al
mando de miles de guerreros a pie.
En 1575 en la batalla de Nagashino, 12.000 samurai a
caballo del clan Takeda, guiados por Katsushori, hijo del gran samurai Shingen Takeda, enfrenta a Oda Nobunaga,
quien cuenta entre su ejercito con 3000 hombres armados con mosquetes cubiertos
detrás de una empalizada de cañas de
bambú.
Takeda, ataca enviando en oleadas de miles a su
caballería que para llegar a sus
enemigos debe atravesar un extenso campo y luego cruzar un pequeño arroyo. La
masacre fue inevitable, se dice que ese día el clan perdió casi 10.000
hombres de los cuales ninguno llegó a
cruzar totalmente el rió debido a los proyectiles.
A pesar de la derrota el clan demostró la valentía del caballero que monta
su corcel y cabalga hacia una muerte
segura.
El mismo valor
heroico guió a nuestros granaderos a caballo el 3 de febrero de 1813 en
la batalla de San Lorenzo en su bautismo de fuego. Lanzados en sus montas al
encuentro de los proyectiles enemigos, San Martín y sus hombres vencen a los realistas cubriendo de gloria a
los centauros criollos.
Los realistas de Montevideo dominaban los ríos
interiores con su flota, asolaban las poblaciones costeras y hacían frecuentes
desembarcos para obtener ganados y otros alimentos. En enero llegó a Buenos
Aires la noticia de que se preparaba una escuadra realista mandada por el
corsario Rafael Ruiz y las tropas de desembarco por el capitán Juan Antonio
Zabala.
El 28 de enero, el Triunvirato
ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del
desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que
constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo
de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo,
aguas arriba. Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se
encontraron con los pacíficos frailes. Luego llegaron algunos paisanos al mando
de Caledonio Escalada, comandante militar de Rosario, y, cuando los realistas
volvían a embarcarse, intercambiaron algunos disparos de cañón. El 2 de febrero
por la noche llegan los granaderos de San Martín al convento y se ocultan en el
patio, en silencio, sin encender fuegos. Desde la torre del convento, el
Coronel vigilaba las señales de luces de las naves enemigas. Cuando despuntaba
el sol del día 3 de febrero, las lanchas de la expedición realista tocaban
tierra y subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín
dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín,
cargaron desde cada lado del convento. En la carga el caballo de San Martín,
cae derribado por varias esquirlas de disparo de cañón dejando a su jinete
atrapado con una pierna debajo del animal. Un soldado español aprovecha la
oportunidad y corre rápidamente a eliminar al guerrero caído, pero el granadero
Baigorria, arremete y con su lanza atraviesa al realista justo a tiempo,
mientras su compañero, el granadero Juan Cabral, desmonta de su corcel y se
apronta a liberar de debajo del caballo a su comandante, es entonces cuando
otro realista cobardemente lo hiere de muerte atravesándolo con una bayoneta
por la espalda.
Pocas horas después en una litera de campaña y al conocer
la victoria de su regimiento, es que pronuncia la famosa frase, “muero contento, hemos batido al enemigo” La
victoria fue total, los realistas escaparon abandonando sus armas, los cañones
y sus estandartes, la flota regresó a Montevideo
y nunca mas volvió a incursionar por el Paraná.
BATALLA DE SAN LORENZO
CARTA DEL GENERAL SAN
MARTÍN SOBRE LA BATALLA DE SAN LORENZO
Excelentísimo Sr.
Tengo en honor de decir a vuestra excelencia. Que en el día
tres de febrero, los Granaderos a mi mando en su primer ensayo han agregado un
nuevo triunfo a las armas de la patria.
Los enemigos en numero de 290 hombres desembarcaron a las
cinco y media de la mañana en el puerto de San Lorenzo y se dirigieron sin
oposición al colegio de San Carlos, conforme al plan que tenia meditado con dos
divisiones de a 60 hombres cada una, los
ataqué por derecha é izquierda; hicieron no obstante una esforzada resistencia
sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido
arrojo con que los granaderos cargamos sobre ello sable en mano.
Al punto se replegaron en fuga a las bajadas en el campo de
batalla 40 muertos, 14 prisioneros, de ellos 12 heridos, sin incluir los que se
desplomaron y llevaron consigo que por los regueros de sangre que se ven en las
barrancas considero mayor número.
Dos cañones, 41 fusiles, 4 bayonetas y una bandera que pongo
en mano de vuestra Excelencia y la arrancó con la vida a el abanderado, el
valiente oficial Don Hipolito (ilegible en el documento real el apellido del
oficial)…. A parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos y los demás heridos, de
este número son el Capitán Don. Justo Bermudez y el Teniente Don. Manuel Diaz
Velez que avanzándose con energía hasta
el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo.
El valor e intrepidez
que han manifestado la
Oficialidad y tropa a mi mando los hace acreedores a los
respetos de la Patria
y atenciones de Vuestra Excelencia;
cuento entre estos al esforzado y benemérito Párroco Dr. Don Julian Navarro que
se presento con valor, animando con su voz y suministrando los auxilios
espirituales en el campo de batalla.
Igualmente han contraído los oficiales voluntarios Don
Vicente Mármol y Don Julian Combera que a la par de los míos permanecieron con
denuedo en todos los peligros.
Seguramente el valor e intrepidez de mis Granaderos, hubiera
terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las
costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas, que ellos no desamparan no
hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor, que este
escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar
estos pacíficos moradores.
Dios guarde a Vuestra Excelencia.
Nota: El buque Comandante de la Escuadra enemiga me ha
remitido un Oficial parlamentario solicitando vendiere alguna carne fresca,
para sustentar a sus heridos y en consecuencia he dispuesto que se le facilite
media res…… palabra de honor de que será empleada sino con este objeto.
Otra: siguen trayendo mas muertos al campo de las barrancas
como igualmente fusiles.
Otra: He propuesto al oficial parlamentario si el Comandante
de la Escuadrta
quiera canjear al único prisionero Don Manuel Diaz Velez.
San Lorenzo Febrero 3
de 1813
José De San Martín
En diciembre del mismo año se lo nombra Jefe del Ejército
del Norte en reemplazo del general Belgrano. En 1814 es nombrado gobernador de
Cuyo, allí fomenta la educación, la industria y la agricultura, en 1816 es
nombrado General en Jefe del Ejército de los Andes.
El 18 de enero de 1817 el ejército de los Andes inicia el
cruce de la cordillera y el 12 de febrero derrota a los realistas en suelo
chileno en la batalla de Chacabuco, dos días después San Martín, entra a
Santiago.
En 1820 es nombrado General en Jefe de la expedición para
la libertad del Perú.
El 12 de julio de 1821 entra con sus tropas en Lima y
proclama la independencia del Perú.
Al ser nombrado protector del Perú, suprime la esclavitud
y crea la Biblioteca Nacional.
En el verano de 1824 se embarca rumbo a Europa tras la
muerte de su esposa Remedios De Escalada
de tan solo 25 años. Junto a su hija
Mercedes, el 23 de abril llega a Francia y se instala en Boulogne Sur
Mer donde el 17 de agosto de 1850
a las tres de la tarde el gran samurai criollo da su
último suspiro y muere a la edad de 72 años. En su testamento pide se le
entregue su sable a Don Juan Manuel de
Rosas.
Treinta años después de la muerte de San Martín, en 1880
el Presidente Nicolás Avellaneda, logra el traslado de sus restos a la catedral de Buenos Aires.
Para un samurai su bien más preciado era su espada, ellos
creían que en ella residía su espíritu,
su alma, las veneraban religiosamente y
algunos pasaban toda su vida tratando de
conseguir una realizada por un gran maestro forjador y no era raro que de no lograrlo se
lamentaran toda su vida.
Este arma pasaba de padres a hijos como el objeto mas
valioso, hoy es motivo de muchísimas
leyendas, no se extraña en absoluto que
el general San Martín, en su testamento le haya dedicado un lugar importante a
su sable criollo.
Volviendo a su vida, en la época de 1816 mientras
gobierna Cuyo, fomentó la industria y la
educación, no solo demostró ser un valeroso guerrero y comandante, sino también
un avezado gobernador.
En Japón, los samurai
que conducían grandes territorios
eran llamados Daimios, (gobernador) estos señores que también fueron
llamados feudales asociándolos a los caballeros medievales de la antigua
Europa, administraban las tierras, al pueblo y coordinaban las
tropas.
Durante las etapas de guerras civiles los Daimios se
enfrentaban por las extensiones de sus
tierras. Japón, estuvo inmerso siglos en guerras que desangraron al país hasta
el año 1600 en que en la batalla de Sekigahara, el samurai Ieyasu Tokugawa,
venciera a las facciones que se oponían a su creciente poder.
Ieyasu, en tan solo 16 años logro acabar con todas las
guerras entre clanes y terminó unificándolos, misión que comenzó con los otros
dos grandes unificadores Oda Nobunaga, y
Toyotomi Ideyoshi.
Un dato importantísimo para elogiar es que mas allá de toda similitud del general San Martín, con los samurai es que él nunca se enfrentó en batalla ni
levantó su espada contra un compatriota.,
solo lo hizo para defender la libertad
de los pueblos oprimidos por las colonias extranjeras.
Cuando en 1828 en nuestro pías se enfrentaban los
unitarios de Rivadavia, y los federales de Dorrego, esto dividió al país, las
provincias se sublevaron. El general Lavalle, da un golpe de estado contra
Dorrego, y lo hace fusilar a mediados de diciembre.
El 6 de febrero de 1829 tan solo un poco mas de un mes
después San Martín, llega a Buenos Aires
proveniente de Europa, al enterarse del fusilamiento de Dorrego y los
enfrentamientos entre sus compatriotas,
decide no desembarcar en el
puerto de Buenos Aires y seguir viaje a Montevideo donde se instala durante
tres meses.
Al año siguiente se instala nuevamente en Francia con su
hija.
En 1838 Francia bloquea el puerto de Buenos Aires, San
Martín, escribe una carta al entonces
gobernador de la cuidad Juan Manuel de
Rosas, ofreciéndole sus servicios militares.
Rosas, le pide que realice gestiones diplomáticas nombrándolo ministro
plenipotenciario de la confederación
Argentina.
En 1845 los franceses esta vez secundados
por los ingleses bloquean nuevamente el puerto de nuestro país, San
Martín, ofrece nuevamente sus servicios.
Las tropas invasoras son vencidas por los soldados de
Rosas. San Martín, en una carta dirigida a
Rosas, elogia el valor de las
tropas Argentinas.
Durante el bloqueo del puerto por los franceses en
1838 San Martín, contaba con 60 años de edad, e igual ofreció sus servicios
militares, y en 1845 ante el bloqueo
anglo francés contaba con 67 años, una vez mas demuestra su valor, honor, lealtad y patriotismo, desinteresándose de su propio bienestar y salud, ya que es bien sabido que ésta era
muy delicada.
Durante su vida varias veces ha debido tomarse descanso
obligado para reponer fuerzas.
San Martín, establecido en Francia, hizo caso omiso a aquellos que le aconsejaban
una vida de paz, pero el igual ofreció ambas veces sus servicios militares.
Es bueno recordar que hace 170 años una persona de 60
años ya era considerado un anciano. No
como hoy en día que gracias a los
avances de la medicina un hombre de esa edad
esta en plena condición física y
mental.
Los samurai eran sumamente respetados no solo por su título de nobleza, los grandes
señores estaban orgullosos por sus numerosas batallas en las cuales demostraban
su valor y honor, sus destrezas en el
combate y comandancia de las tropas,
todo esto engrandecía sus nombres.
En el periodo medieval del Japón, entre el siglo XIV y XV
muchos samurai de re nombre al encontrarse cara a cara con su ejército enemigo se adelantaban unos
metros y comenzaban a gritar su nombre y
el del clan al que pertenecían haciendo alarde de sus batallas anteriores,
esperando que en el bando contrario apareciera un guerrero de igual importancia
que la suya aceptándole el combate.
Para un samurai era muy importante enfrentarse con otro
gran guerrero y vencer a un oponente digno, o en el peor de los casos morir con
honor en manos de un gran oponente.
Los grandes señores antes del combate untaban sus kabutos
(casco de la armadura) con incienso u otras esencias aromáticas para que si eran vencidos, al ser decapitados
su adversario inhalara un aroma grato.
SAMURAI
Podemos decir nosotros los occidentales que esta costumbre no solo es extravagante
sino también única en la historia de todos los pueblos guerreros de la
humanidad.
Recordemos que en Japón,
la cabeza cortada del contrincante era exhibida como muestra de
valentía, una especie de trofeo de guerra. Esta costumbre llego a tal punto que
se crearon libros de cómo analizar la cabeza cortada para descubrir si ésta
había sido realmente separada del cuerpo por aquel soldado que la presentaba
ante su superior para obtener recompensa, ya que era una manera
de obtener un premio después de la batalla para un simple soldado raso.
Esto ocasionó que los soldados cortaran las cabezas de
los muertos en el campo de batalla y las
presentaran exigiendo premio. Estos
libros relataban la forma de descubrir si el decapitado estaba vivo o
muerto en el momento de la separación de
su cabeza del cuerpo.
En el año 1877, exactamente el 24 de septiembre, se lleva
a cabo la última gran batalla samurai.
El clan Satsuma, al mando de su comandante Saigo Takamori, enfrentan al
ejército moderno del emperador Meiji, en
la batalla de Kagoshima.
La caballería del clan Satsuma y su infantería se lanzan al ataque contra las armas modernas
del ejército imperial dotado de cañones y morteros proporcionados por las
potencias europeas mediante tratados logrados por el gobierno de la
restauración.
Saigo Takamori, y unos 30.000 guerreros
se opusieron a muchas de las
leyes que les quitaban sus derechos como casta noble. Primero fue abolido el
sistema feudal, segundo sus bienes confiscados
y entregados a los nuevos gobernadores de la facción del emperador, pero
la gota que desbordó el vaso fue aquella ley que les prohibió portar sus ropas,
peinado y espadas, símbolo de su estatus.
Muchos señores cayeron en la pobreza viendo como simples
comerciantes ahora pasaban de ser el último escalón en la sociedad, a estar por encima de ésta, gracias a sus
ganancias comerciales beneficiados por
el gobierno.
CLAN SATSUMA
Saigo Takamori, quien en los comienzos de la restauración
perteneció al grupo de consejeros del
emperador, no logró disuadir a los demás
miembros del gobierno de que ciertas leyes marginaban al samurai y lo llevaban
en muchos casos hasta el punto de perder todos sus bienes y tener que mendigar
para lograr una comida diaria.
Al no lograr evitar esto él y varios señores renuncian a
sus cargos en el gobierno y deciden seguir viviendo de la manera acostumbrada y
rebelarse al nuevo sistema.
Al poco tiempo Takamori, contaba con un ejército de
30.000 samurai en su provincia de Kagoshima. Y organizando una especie de
guerra relámpago contra las tropas del gobierno.
Poco a poco sus tropas fueron siendo diezmadas en el
transcurso de un par de años por el ejercito imperial mejor armado y con
comandantes japoneses entrenados y asesorados por oficiales franceses en las
últimas tácticas de guerra desarrolladas en Europa.
El punto culminante de estos enfrentamientos es la
batalla de Kagoshima, en este combate Saigo, seria gravemente herido en pleno
ataque por varios disparos que lo hacen caer de su caballo, dos oficiales que
estaban junto a él al ver que este no puede incorporarse debido a la gravedad
de sus heridas, lo ayudan a montar y lo alejan de la batalla.
Se adentran en un bosque cercano donde Saigo, decide
cometer Seppuku, debido a la sangre perdida por sus heridas y debilitado, es imposible
que lleve a cabo su decisión y muere.
Uno de los oficiales lo decapita y
entierra su cabeza para que no sea encontrada y exhibida como trofeo, luego
montan sus corceles y vuelven a la batalla a seguir la misma suerte de su
señor.
Ese día en Kagoshima, al morir todos los samurai no solo
se acaba una rebelión, sino también se eliminan mas de mil años de tradición y
costumbres que dieron origen al Japón
antiguo.
Solo quedó un sobreviviente al que Saigo no dejó entrar
en batalla por ser muy joven, este se llamaba Otoku Sepiro, al que se le ordenó
no entrar en combate y marchar a una isla y crear un gran jardín de
cerezos con miras al monte Fuj
SAIGO TAKAMORI
BATALLA DEL CLAN SATSUMA CONTRA EL EJERCITO IMPERIAL

En los tiempos de esta batalla el general San Martín, ya
llevaba 27 años en su tumba en Francia, y faltarían tres años más para que sus
restos regresaran a descansar a su tierra natal. No tengo ninguna duda de que
al General si se le hubiera dado a elegir una forma de morir, hubiera preferido
caer en combate junto a sus hombres luchando contra la opresión. El hecho de
que durante las invasiones anglo francesas ofreciera sus servicios militares al
gobierno sin pensar en su avanzada edad y deteriorada salud no deja margen de
duda de que no temía caer con las botas puestas en el campo del honor.
En 1806 San Martín,
participo en numerosos combates en Portugal y Andalucía, contra los
ejercidos de Napoleón, que había sido coronado emperador dos años antes.
En estas batallas se destaca por su valentía nuevamente
como en Cádiz, contaba tan solo con 28 años de edad.
BATALLAS DE SAN MARTÍN EN EUROPA
San Martín, participó en varias campañas militares
españolas, en África, combatió en Mellina y Orán contra el ejercito Moro en
1791, aquí fue nombrado subteniente. En 1793 comenzó su carrera naval durante
la guerra de la segunda coalición, éste era el esfuerzo combinado de muchos
países europeos liderados por el archiducado de Austria y el imperio Ruso para
contener a la Revolución Francesa.
Cierto número de enemigos de Francia
prepararon una nueva alianza con Inglaterra para deshacer las anteriores
conquistas francesas.
Austria y Rusia movilizaron ejércitos para las campañas
que duraron desde 1798 al 1800 y que involucró a los siguientes países contra
Francia: el Imperio Austríaco, Reino Unido, Imperio Ruso, Reino de
Portugal, realistas franceses, y el Imperio Otomano. A favor de Francia
luchaban: el reino de España, ducado de
Varsovia, reino de Dinamarca y Noruega y el reino de Nápoles. Las distintas
batallas se llevaron a cabo en Europa, Oriente Medio, Mediterráneo y el Caribe,
el resultado de esta contienda de años fue una victoria francesa.
Cuando España se alió con Francia contra los ingleses
durante la Revolución Francesa,
San Martín viajaba en una nave llamada
Santa Dorotea, que fue atacada por un barco inglés llamado León. San Martín,
fue capturado y hecho prisionero junto a todos los pasajeros por los
británicos, meses después fue liberado en un intercambio de oficiales
prisioneros.
San Martín, continuó luchando en el ejército español
sobre todo al sur, en Cádiz y Gibraltar, con el rango de Capitán Segundo de
Infantería Ligera.
Más tarde lucharía en Portugal por España en la guerra
llamada “De las Naranjas” el 20 de mayo de 1801 en Alentejo, guerra entre
Portugal y Francia que estaba aliada con España. Portugal pone al servicio de
este conflicto 80.000 soldados, Francia y España 200.000.
Cuando estalló la guerra de la independencia en 1808, San
Martín fue designado a los ejércitos de Andalucía y dirigió un batallón de
voluntarios, en junio del mismo año la unidad es incorporada a la fuerza
guerrillera liderada por Juan de la Cruz
Morgeon. En el mismo año
las fuerzas españolas y francesas participan en la batalla de Bailén,
del 16 de julio al 19, el comandante francés Pierre Dupont, es enviado por
Napoleón al frente de un ejército de 21.130 hombres entre los que hay 3.300 de
caballería y 24 cañones.
Los españoles son comandados por Francisco Castaño y
Theodor Von Redig, y cuentan con una fuerza de 27.110 soldados regulares y
milicianos, 2660 de caballería y 25 cañones, al término de esta contienda en la
que triunfan las fuerzas españolas las cifras de las bajas son: por parte del
ejercito francés 2.200 muertos, 400 heridos, 17.625 capturados. Por parte de
España: 243 muertos, 735 heridos, en uno de estos feroces enfrentamientos que
duraron tres días San Martín, estuvo a punto de morir, siendo rodeado por
varios enemigos en la confusión del combate de miles de hombres luchando cuerpo
a cuerpo, pero afortunadamente fue socorrido por el sargento Juan de Dios,
quien acudió en su ayuda y juntos vencieron a sus adversarios.
Las victorias de estas batallas permitieron a las fuerzas
de Andalucía, atacar y apoderarse de Madrid. Por su desempeño en estos combates
San Martín, fue condecorado con la medalla de oro y su rango elevado a Teniente
Coronel.
En mayo de 1811 luchó en la batalla de Albuela, bajo las
ordenes del General William Car Beresford.
Más tarde San Martín, renuncia por cuestiones políticas
al ejército español y se traslada a América del Sur donde se une a las guerras
de la independencia hispanoamericanas. En uno de estos viajes fue emboscado y
atacado por delincuentes en su camino de Valladolid a Salamanca, recibiendo
grandes lesiones en el pecho y la garganta, por suerte recibió rápida
asistencia en un pueblo cercano y sus heridas sanaron permitiéndole continuar
con su viaje a América.
San Martín, viaja mas tarde a Buenos Aires, a bordo de la
fragata George Canning, proveniente de Gran Bretaña, en ella también viajaban
Francisco José Vera, Matías Zapiola,
Francisco Chilavert, Carlos Maria de Alterar y Eduardo Kallitz, todos
llegaron el 9 de marzo de 1812 para servir bajo el Primer Triunvirato que era
el órgano ejecutivo de gobierno que remplazó a la Junta Grande en las Provincias
Unidas del Rió de la Plata,
(hoy Argentina), este órgano inició sus funciones el 23 de septiembre de 1811.
Mas tarde en 1817 el
18 de enero, el Ejército de los Andes inicia el cruce de la cordillera
para liberar a Chile, recordemos que San Martín, la mayoría del trayecto lo
hace muy deteriorado por su salud debiendo ser muchas veces trasladado en
litera por sus soldados.
EL MITO DEL CABALLO BLANCO DE SAN MARTÍN
Las pinturas que
siempre vemos del general San Martín, lo muestran montado en su caballo blanco,
no tenemos certeza de que el General haya tenido un corcel blanco de batalla,
nuestro héroe utilizó muchos animales de monta, pero muy pocos trascendieron, como por ejemplo el caballo de
pelo bayo de La batalla de San Lorenzo, que se lo había regalado un vecino del convento
llamado Rodrigañez.
Lamentablemente
este animal es muerto en la batalla por las esquirlas de una bala de cañón,
motivo por el cual al caer el general San Martín queda atrapado debajo del
animal.
¿Entonces porque
se representa a nuestro héroe en las pinturas con un caballo blanco?
Los cánones de la
belleza de la época en los que se comenzaron a realizar las pinturas de los
próceres o héroes, tenían ciertas reglas y una de ellas era que si la persona a
pintar debía ser representada a caballo, este animal tenia que ser blanco,
¿Pero de donde
viene esta regla o costumbre? Para responder a esto debemos trasladarnos al
pasado.
El caballo ha sido
muy importante dentro de la historia de la humanidad y ha acompañado al hombre
desde épocas muy antiguas. Pero dentro de esta enorme cantidad de caballos que
contribuyeron a forjar la historia moderna, hay algunos que ganaron fama al
pasar de los años y que tienen un espacio privilegiado dentro de la memoria histórica
como por ejemplo los que voy a citar.
PEGAZO.
El caballo de
Perseo.
En la mitología
griega, caballo alado, hijo de Poseidón, dios del mar, y de la górgona Medusa.
Pegaso nació del cuello de Medusa después de ser vencida y muerta por el héroe
Perseo.
Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del
monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a
las Musas y que, según se cree, es la fuente de la inspiración poética.
Todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y esto se convirtió en
la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un
adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de la diosa Atenea. Mientras
dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que ésta le
permitiría capturar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a
él, y con ella pudo capturar y amansar fácilmente al caballo alado.
A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y
lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera. Belerofonte,
sin embargo, fue víctima de su propio orgullo. Cuando logró volar hasta la cima
del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó y
dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los
inmortales.
BUCÉFALO.
El caballo de
Alejandro Magno.
Su nombre
significaba "cabeza de buey". Fue el caballo de Alejandro Magno (356-323 a.C.) y desde su lomo, el
líder militar, dirigió las batallas que expandieron el imperio griego hasta
Egipto y la frontera con la
India. Lo describían como un animal que poseía una cabeza de
frente ancha y perfil ligeramente cóncavo (característico de la sangre
oriental), su pelo era negro y tenía un lucero blanco en la frente, además era
considerado de gran tamaño comparado con sus contemporáneos. Se dice también
que uno de sus ojos era de color azul.
Según la historia, fue el mismo Alejandro Magno el primero en montar a Bucéfalo
caballo de temperamento arisco y difícil.
Bucéfalo tenía alrededor de 30 años, cuando murió a consecuencia de las heridas
que sufrió en la batalla contra el rey hindú Porus en el río Hidaspes. Fué
enterrado con todos los honores militares y Alejandro Magno fundó en ese lugar
la ciudad de Bucefália.
Un dato interesante dentro la historia de este magnifico animal, es que tanto
él como su jinete eran aproximadamente de la misma edad. Y ambos murieron
alrededor de los 30 años de edad. Trueno y el rayo, los símbolos de su
poder.
ALEJANDRO MAGNO Y BUCEFALO

BABIECA.
El caballo de Don
Rodrigo Díaz.
Cualquiera que
haya leído el Cantar del Mio Cid recordará el nombre de este caballo. De pelaje
blanco y al parecer de raza Andaluza, fue criado en un convento español. Según
se cuenta, era un caballo obediente, ágil y lleno de brío, ideal para la
guerra.
Es muy conocida la última batalla que ganó el Cid, gracias en gran medida a su
brioso caballo. El cuerpo sin vida del Cid, fue atado a la silla de su corcel
que a todo galope marchó frente a las tropas del Cid, levantando la moral de
los soldados y amedrentando a los moros, que al ver semejante escena, pensaron
que el Cid se había levantado de entre los muertos para seguir luchando.
Tras la muerte de Rodrigo Díaz, Babieca no volvió a ser montado y murió dos
años más tarde a la increíble edad de 40 años.
EL CID CAMPEADOR

JANTO.
El caballo de Aquiles.
Después de "Pegaso", el caballo de los dioses, debemos hablar de
"los caballos de la Ilíada",
sin ellos no se concibe la obra de Homero ni la guerra de Troya.
"Janto" junto con "Balio" formaban la pareja de
"caballos inmortales" que Peleo recibió al casarse con la nereida
Tetis, de cuya unión nació Aquiles. La yegua que los parió se llamaba
"Podarga".
Se asegura de "Janto" que, aunque de origen divino e inmortal, era un
caballo negro y de pura sangre persa, que tenía tres años y estaba dotado de
patas especialmente vigorosas que le capacitaban para correr a mayor velocidad
que la mayor parte de sus congéneres.
Por su parte, "Balio" era de color blanco e igualmente rápido. Esta
rapidez de ambos era lo que impedía que Aquiles pudiera unir a su carro otros
dos caballos que era lo habitual entre los griegos.
STRATEGOS:
El caballo de Aníbal.
Aníbal fue el hijo de Amílcar Barca, el general cartaginés que conquistó España
para Cartago, y vivió entre los años 247 y 183 A.C. Aníbal fue un gran
jefe militar, sin embargo, lo que le elevó a la categoría de "mito
universal" fue su hazaña de atravesar los Alpes con un ejército de más de
cincuenta mil hombres, diez mil jinetes y medio centenar de elefantes…y vencer
a los romanos en su propio feudo. "Strategos" -en griego
"General"- fue "el caballo de los Alpes", aquel con el que
culminó la hazaña del gran Ejército y los elefantes. Al parecer, era un caballo
impresionante, de gran alzada y color negro azabache, inquieto, agresivo en la
carrera y fácilmente manejable en el combate (y no hay que olvidar que los
cartagineses montaban sus caballos sin freno, sin bocado y muchas veces sin
bridas), que se había hecho traer de la Tesalia griega en un afán de imitar a su gran
ídolo juvenil: Alejandro Magno.
GÉNITOR:
El caballo de Julio Cesar.
Caballo extraordinario, casi con pies de hombre y con pezuñas hinchadas a
manera de dedos, el cual, nacido en su casa, habiendo los arúspices predicho
que su dueño tendría el imperio del mundo, lo alimentó con gran cuidado y fue
el primero en montarlo, al no consentir ningún otro jinete; más tarde hizo
levantar incluso una estatua de éste delante del templo de Venus Genetrix.
Parece ser que "Génitor" (creador,
padre o reproductor) fue llamado así por César en recuerdo de su padre muerto,
cuando tan sólo tenía él catorce o quince años. Con este caballo de "pies
de hombre" fue con el que pasó el Rubicón cuando la noche del 12 de Enero
del año 50 A.C.
(calendario "Juliano") se decidió por la guerra civil y la conquista
del Poder.
MARENGO .
El caballo de
Napoleón.
Este era un caballo tordillo de raza árabe con
unos 1.45m de alzada. Fue importado de Egipto a Francia en el año 1799, a la edad de seis
años. Fue el corcel más conocido del emperador Napoleón I. El más conocido más
no el único ya que el emperador contaba con unos 130 caballos para su uso
personal).
Marengo es recordado como un caballo de constitución férrea. Veloz y manejable,
se dice que permanecía tranquilo durante los disparos de armas de fuego.
Fue herido en batalla, ocho veces en toda su vida y finalmente fue capturado
después de Waterloo y llevado a Inglaterra, donde murió a los 38 años. Su
esqueleto esta en el Museo Nacional de
Armas de Sandhurst, ubicado a 55 kilómetros de Londres.
Personalmente he
vivido esto de pintar a los héroes en caballos blancos, cuando era niño y mientras cursaba mis estudios en
la escuela primaria, paralelamente mis padres me anotaron en una escuela de
artes plásticas para aprender dibujo y pintura, debido a mis facilidades para
dibujar y ante mis deseos de aprender a pintar. Recuerdo que después de unos
años cuando llegó el momento de comenzar a realizar pinturas al óleo, una de
las reglas que me enseñaron fue que al pintar a un personaje famoso a caballo debía
hacerlo en un corcel blanco, cuando le
pregunte a mi maestro porque debía ser así, el simplemente me contesto: porque
desde la época de Napoleón a los héroes se los pinta en un caballo blanco, para
compararlos con el emperador.
Ya de grande, al
cumplir 35 años tuve la suerte de adquirir mis propios caballos. El primero de
ellos, llamado Cairo, era totalmente de pelaje blanco y al montarlo he vivido
en carne propia la admiración que despierta un corcel de este pelaje. Al salir
de paseo con otros amigos que también tenían caballos, las personas que nos
veían solo exclamaban admiración por mi corcel blanco. Evidentemente este es
uno de los motivos por los cuales los grandes generales y conquistadores
querían ser recordados en sus pinturas con su caballo blanco.
EL CRUCE DE LOS ANDES
El cruce de los Andes fue realizado con distintas
estrategias creadas por el General San Martín, para atravesar la cordillera
desde la región Argentina de Cuyo, hasta
Chile, y enfrentar a las tropas realistas leales a España, que estaban en
Santiago.
El cruce de los Andes es considerado como uno de los
grandes hitos de la historia Argentina, y como una de las mayores hazañas de la
historia universal, como el cruce de los Alpes por el general cartaginés
Aníbal, para enfrentar a los ejércitos romanos.
En 1816 el general San Martín, se instaló en el
campamento de El Plumerillo, en las adyacencias de la ciudad de Mendoza, y
mediante el envío de espías y rumores con los indígenas, difundió la voz de que
cruzaría los Andes por un paso al sur que era mas accesible para la larga
marcha.
Los indígenas comunicaron los planes del general a los
españoles en Chile, quienes cayeron en el engaño y enviaron sus tropas
dividiendo su ejército y perdiendo fuerza.
San Martín, cruzó los Andes por los difíciles pasos de
Uspallata, y los Patos, los cuales eran considerados como imposibles, las
tropas Argentinas debieron atravesar mas de 500 km. de cordillera.
El ejército estaba conformado por aproximadamente 3.900 soldados argentinos,
1.200 milicianos como tropa de auxilio, 1.600 caballos de combate, 10.600 mulas
de transporte, 22 cañones, 1.129 sables, 5.000 fusiles de bayonetas y
pistolones, 900.000 cartuchos para fusil, 40 toneladas de alimento, 600 reses
también como alimento, un dato no menor y que demuestra la dificultad del cruce,
el frío era tan intenso que los animales también debieron ser abrigados.
El cruce fue una proeza magnífica creada por la mente de
un genio militar.
Como podemos apreciar nada detendría sus ideales de libertad, honor, valentía,
justicia y respeto al igual que un gran señor samurai apegado al Bushido.
Ambos guerreros a pesar de vivir a miles de kilómetros de
distancia y en dos mundos completamente diferentes compartían la misma nobleza
de corazón y espíritu.
Cuando San Martín, y su Regimiento de Granaderos se lanzan al ataque en su bautismo de fuego
en la batalla de San Lorenzo, no puedo dejar de compararlo con lo que los
samurai llamaban Shinigurai, algo así como locura por morir heroicamente. Era
un arrebato de valor incontrolable que los lanzaba hacia el enemigo no
importando la diferencia numérica en
contra o avance tecnológico bélico. Era puro coraje y valor sin medir las
consecuencias de su propia vida.
Si repasamos los registros de la historia podremos
observar que durante la vida del General San Martín, el Shinigurai figura en muchas de sus batallas junto a los Granaderos y en
su carrera militar en Europa.
Situados en los mismos tiempos y en el mismo lugar, los
centauros criollos de San Martín, podrían haber cabalgado junto a los guerreros
de los grandes comandantes como Shigen Takeda, y Ieyasu Tokugawa, el mismo San
Martín, podría haber llevado a la victoria a miles de samurai a caballo.
Estudiando la vida de estos magníficos hombres es
imposible no preguntarse ¿Qué fuerzas extraordinarias gobernaban sus corazones
y espíritus?
A continentes de distancia y sin posibilidad conocerse unos a otros qué
fuerzas movieron los hilos para obsequiarnos a estos hombres que nos dejaron
ejemplos de justicia, valor, benevolencia, cortesía, honor, verdad, lealtad y
deber.
Una máxima samurai dice: un guerrero debe tener Shi, Gin,
Yu, (valor, sabiduría y benevolencia) quién puede negar que el padre de la
patria Don José De San Martín, poseía estas tres cualidades, y que sin siquiera
haber sabido de su existencia seguía al pie de la letra el Bushido.
Por eso permítanme humildemente agregar al general un titulo más a los que ya tiene, el titulo
de El Samurai Criollo.
Me gustaría explicar los pilares del Bushido, para que el
lector observe como la vida llevada por el general San Martín, y su modo de
pensar y actuar se ajusta al pie de la letra a estos preceptos.
GI: la justicia, honradez, rectitud.
Para un samurai, no hay grises en lo que se refiere a la
justicia, honradez, y rectitud, solo existe el blanco y negro, lo correcto y lo
incorrecto.
YU: coraje, valor heroico.
Un samurai debe sobresalir de la multitud, debe poseer un
valor heroico y no temer actuar, ha de ser absolutamente arriesgado, el valor
debe ser acompañado por inteligencia, bravura y heroísmo.
JIN: la benevolencia.
Un samurai conoce su poder físico y sus destrezas en las
artes marciales, esto lo convierte en alguien fuerte y veloz, estas
habilidades deben solo ser usadas en
bien de todos y poseer compasión y ayudar al prójimo.
EL CRUCE DE LOS ANDES

REY: respeto, cortesía.
Un samurai no necesita demostrar su poder, no debe ser
cruel, debe mostrar cortesía incluso con sus enemigos, de lo contrario no es mejor que un delincuente.
Un samurai no solo debe ser respetado por sus habilidades
en la guerra sino también por su forma de actuar ante los demás.
MEIYO: honor.
El samurai solo tiene un juez de sus actos, y es él mismo
quien debe cuestionar su honor, como se conduzca en la vida y momento de su muerte, son
reflejo de quien es en realidad.
MAKOTO: sinceridad, verdad.
Un samurai no necesita dar su palabra, el simple
hecho de anunciar lo que hará es
sinónimo de que ya esta en marcha la concreción
del acto.
CHUGI: lealtad, deber.
Un samurai debe ser leal a su señor y hacia los que estén
bajo su protección, el samurai debe ser siempre fiel.
Las primeras reglas escritas fueron dictadas por Shigen
Takeda, eran cien puntos a los que un samurai debía respetar, y eran conocidas
como las cien reglas de Takeda. Posteriormente en 1615 Ieyasu Tokugawa, siendo
Shogun ordena a un monje Zen llamado
Zuden, que redacte una serie de normas a seguir por los bushi. A esto se lo
llamo BUKE SHO HATTO (reglas de las familias guerreras) que contaba con 13 artículos.
Muchos samurai de renombre contribuyeron a que estas
reglas fueran parte del alma del guerrero, por ejemplo Shingen Takeda, y
Uiesugi Kenshin, fueron dos grandes señores del siglo XVI, ambos Daimios y
comandantes de grandes ejércitos.
Los tiempos en los que vivieron los llevaron a realizar
varios combates entre si que figuran el los anales de la historia de Japón.
Las tierras de Takeda, y Kenshin, eran vecinas y éstos se
enfrentaban continuamente por sus fronteras. Son varias y muy renombradas las
batallas llevadas a cabo por el ejército de ambos entre los años 1555 y 1559.
En una de ellas, para ser mas exacto en 1559, se
enfrentan en las tierras de Kawanakashima, entre los rios Sai, y Chikuma, al
pie del monte Saigo, allí Shingen Takeda, marcha al frente de 20.000 guerreros
a enfrentar a Uiesugi Kenshin, al mando de 13.000 bushi.
Al llegar al monte Saigo, Takeda envía a 18.000de sus hombres al mando de un avezado samurai
llamado Yamamoto Kansuke, a que rodee y ataque a Kenshin, para obligarlo a
salir de su campamento y así él con sus 2.000 hombres restantes de su ejército
cercarlo y dejarlo entre dos frentes.
El tiempo pasa y las señales que espera Takeda de su
enviado Yamamoto, para atacar no llegan. Cuando de repente a travez de la
niebla de la mañana aparece Uiesugi, al frente de sus 13.000 hombres atacando a
Takeda, quien no puede salir de su asombro.
Uiesugi, decidió atacar y movilizó sus tropas dejando así
nula la táctica de Takeda, que ahora debía enfrentar a su poderoso enemigo tan
solo con 2.000 hombres.
Rápidamente organiza la defensa y enfrenta la situación
apremiante para él y sus hombres.
Por suerte Yamamoto Kansuke, descubre la maniobra de su
enemigo y va en ayuda de su señor con el grueso de las tropas.
La batalla quedará en un empate, ninguno de los dos
ejércitos pudo adjudicarse el triunfo.
Quedó grabado en la historia el momento en que el mismo
Uiesugi Kenshin, montado en su corcel embiste contra Takeda, y lanza un corte a
la cabeza con su filosa espada, golpe que es defendido por el Tessen (abanico)
que portaba Takeda, y desvía el mortal golpe, pero igual es herido levemente en
la cabeza.
Ahora en inferioridad de condiciones, aún se mantiene en
pie y resiste el nuevo ataque de su enemigo, por suerte para él y antes de
quedar a merced de Uiesugi aparece un soldado que armado con una Yari (lanza)
embiste contra el caballo de Uiesugi, y lo hiere ocasionando que el animal se espante y se aleje del combate
con su jinete.
Takeda, sangrando de su herida en la frente provocada por
su propio Kabuto al desviar el golpe de espada de su enemigo, organiza a su
ejército y logra rechazar el ataque.
Actualmente en Japón, existen estatuas de bronce
recreando al general Shingen Takeda, montado en su corcel.
Toda una vida de combates y apego al Bushido, otorgó una
gran fama a este señor feudal que fue
ejemplo para miles de samurai durante
siglos.
Las estatuas que hoy todavía existen en Japón, de Takeda,
son muy parecidas a las que en nuestro
país representan al General San Martín, en el cruce de los Andes.
Tanto como Shigen Takeda fue ejemplo de los jóvenes samurai
de su país, la vida del General San Martín, sus pensamientos y acciones tanto
en lo militar como en lo cotidiano deberían ser un ejemplo a seguir por los
jóvenes de nuestro país. Lamentablemente aquellos personajes a los que eligen como referentes usualmente son
personas que han caído en el flagelo de las drogas o no tienen como en muchos
de los casos una ética moral y los actos que llevan a cabo en sus vidas
realmente dan pena.
La efímera fama a
toda costa parece ser su única meta, sin tener en cuenta los valores que nos
hacen dignos del respeto ante los demás.
SAMURAI
Les voy a contar una historia reciente, en la que somos
protagonistas mis alumnos y yo, el lugar
donde yo nací y crecí es la ciudad de avellaneda en la Provincia de Buenos
aires, allí hay una plaza muy grande que lleva el nombre del general San
Martín, tiene un monumento enorme donde esta él, en su corcel y señalando hacia
los andes, a unos cuatro metros, esta un gran mástil para la bandera nacional,
esta plaza es la segunda en importancia en el municipio, ya que la primera es
la que se encuentra en el centro de la ciudad, donde esta la catedral, yo me
crié jugando como muchos chicos de mi barrio en la plaza San Martín, y recuerdo
que cada 17 de agosto, fecha de la muerte del General, concurrían los
granaderos y traían una gran corona que depositaban al pie del monumento, junto
a los servidores públicos de turno, obvio en el mástil diariamente ondeaba la
celeste y blanca majestuosa al capricho del viento.
Los años pasaron y la bandera desapareció, ya nadie la
ponía, solo se la veía para alguna fecha patria, poco a poco hasta esta
costumbre se dejo, y un día desapareció del todo, ya ni los granaderos vinieron
a saludar en su fecha al general, su monumento se empezó a deteriorar
progresivamente, solo se lo reparaba cuando se acercaban las elecciones
políticas, claro había que obtener votantes entonces se acordaban de arreglar
todo, pero la bandera seguía brillando por su ausencia, al no tener la plaza un
cuidador, quien se iba a hacer cargo de izarla e arrearla todos los días, así
fue que durante años la bandera desapareció, y el general San Martín señalaba
con su brazo en alto hacia un mástil pelado.
Yo y mis contemporáneos, tuvimos un lindo ejemplo al
vivir esta etapa donde se respetaba todo, el reconocimiento hacia el sacrificio
de los verdaderos héroes de nuestra patria, el respeto a las insignias
nacionales y hacia nuestros mayores, pero lamentablemente las generaciones
futuras no tuvieron la misma suerte de que alguien les de el ejemplo. Poco a
poco si dejamos las tradiciones, el efecto será desastroso, y hoy lo estamos
viviendo, ya que la mayoría de nuestra juventud no tiene, y ni sabe como
comportarse correctamente.
Así nació la iniciativa por mi cuenta y sin pedirle
permiso a nadie de hacer una gran bandera nacional de 6 metros de largo y 3 de
ancho, que poniendo 2 pesos cada alumno se mando ha confeccionar, la hicimos y el día 20 de junio día de la
bandera , del año 2011, junto a mis alumnos y sus padres salimos de mi dojo
(escuela de karate), con la bandera desplegada llevada por los niños de entre 7
y 12 años por el barrio desplegada totalmente por el medio de las calles,
recorrimos las 2 cuadras que nos distancian de la plaza y al llegar izamos la
bandera, cuando llego a la cima del mástil y comenzó a flamear, se nos lleno de
orgullo el corazón y los ojos de lagrimas.
Desde ese día tomamos el compromiso de colocarla
diariamente y cuidarla, ya que la mayoría de mis alumnos son del barrio y se
recrean diariamente en esta hermosa plaza, hoy en día y por suerte la plaza
cuenta con un señor designado por la municipalidad que se encarga de limpiarla
diariamente, y nosotros tenemos el honor de ser custodios de la insignia,
nacional.
Todos los chicos que concurren a nuestra escuela son
guiados por mi grupo de profesores en el respeto hacia los valores esenciales
de la vida, esos que nos hacen dignos y hombres de bien, esos que se fueron
perdiendo y ocasionaron que hoy en día los granaderos ya no concurran a la
plaza en la fecha del fallecimiento de su general, porque el municipio ya
tampoco esta interesado en estas actividades, a ellos solo le interesan los
botos, así y poco a poco los jóvenes van perdiendo los valores, esos mismos
valores por los que nuestros próceres dieron la vida y sacrificaros todo como
en el caso de San Martín.
Es penoso ver que en nuestro país ni en las fechas
patrias este ondeando la bandera nacional en las casas, como cuando éramos
chicos, esta falta de nacionalismo comenzó de a poco, fue un trabajo de hormiga
que en la sociedad fue trabajando hasta llegar a la falta casi total de interés
por la escasez de ejemplos.
Volvamos a darles los
verdaderos valores a nuestros niños, demos el ejemplo porque si
nosotros no les mostramos el camino correcto ellos se desviaran y encontraran
los obstáculos que los llevaran a una vida vacía y a la larga desdichada.
Permítanme una vez
mas repetir estos valores y soñar con que algún día los jóvenes lucharan por
ellos.
Justicia, Valor, Benevolencia, Cortesía, Honor,
Sinceridad, Lealtad, y la mas preciada, la Sabiduría.
San Martín, tenia marcado a fuego en su alma estos
preceptos, lo demostró con sus actos durante su vida, incluso trato de
inculcárselos a su hija Merceditas, en una carta.
Máximas a Merceditas
Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los
insectos que nos perjudican, esto lo dijo abriendo la ventana para que saliera
una mosca, “anda pequeño animal, el mundo es demasiado para nosotros dos”.
Inspirar amor a la verdad, y odio a la mentira.
Inspirarla con gran confianza y amistad, pero uniendo el
respeto.
Estimular la caridad con los pobres.
Respeto sobre la propiedad ajena.
Inspirarla en sentimientos de indulgencia hacia todas las
religiones.
Dulzura con los criados, pobres y ancianos.
Que hable poco y preciso.
Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
Amor al aseo y desprecio al lujo.
Inspirarla en el amor a la patria y por la libertad.
MERCEDITAS
Qué hermoso seria que los
niños y jóvenes de hoy, hombres de mañana tuvieran estas máximas en
cuenta para su vida.
Sin dudas, realmente San Martín fue un ser excepcional
como pocos en la historia, su vida, sus
pensamientos, sus actos y batallas libertadoras, sus convicciones desde niño.
Recordemos que su carrera militar comenzó a los 11 años de edad, hoy nos es un
poco difícil imaginarnos a un pequeño de esa edad en situaciones de guerra y
batallas sangrientas, pero en los tiempos pasados era algo usual, ya hemos
nombrado en este libro a algunos de ellos como Uiesugi Kenshin, y Miyamoto
Musáshi
Claro que en nuestro tiempo también hubo casos de niños
que participaron de guerras,
lamentablemente como en Sierra Leona en
África, en el genocidio conocido como los Diamantes de Sangre.
En el año 2.000 Sierra Leona, era el lugar mas pobre del
planeta, sus habitantes morían de inanición, pero irónicamente su tierra era
rica en minas de diamantes, esto ocasiono combates entre bandas de delincuentes
y las fuerzas armadas del gobierno. Las matanzas eliminaron a miles
de aldeanos inocentes que se vieron atrapados en medio de estas
disputas.
Los niños eran arrancados de las aldeas y llevados como
esclavos para integrar las filas de las bandas de delincuentes que explotaban
las minas para luego cambiar los diamantes por armas a terroristas del medio
Oriente, y así poder seguir luchando contra las autoridades.
Portando en sus manos fusiles ak.47 niños de edades desde
los 10 años y bajo el efecto de drogas o alcohol suministrados por sus captores, se convertían
en mano de obra esclava de personas que no poseían escrúpulos o códigos
morales.
Sobre códigos podremos encontrar muchos relatos en la
historia del antiguo Japón, ellas figuran en muchos registros históricos como
en el libro escrito en el año 712 d.c. llamado: Kojiki, (anales de hechos
antiguos) o el Nihon
Shoki, (crónicas del Japón)
escrito en el 720 d.c.
También está el Heidi Monogatari, libro que nos narra la
historia de las familias Taira y Minamoto, durante la guerra de Gempei,
resaltando a los respectivos héroes de cada clan, célebre tratado sobre la vida
y la conducta de un samurai. Fue escrito en 1716 y nos trasmite los
pensamientos y modo de actuar de los guerreros, además de los conocimientos y
filosofía del espíritu Bushido: aceptación de la vida sabiendo morir en cada
instante, el desafió de la vida prefiriendo la muerte a la vida indigna o
impura, o el afán de estar listo a morir en cualquier momento para ser
totalmente fiel a su señor o sus creencias.
Otro libro famoso es el Hagakure, (oculto bajo las hojas)
o (en la sombras de las hojas) es una de las obras mas sublimes y
representativas de la cultura japonesa tradicional. Mantenido en secreto
durante mas de siglo y medio, guardado celosamente por el clan Nabeshima de
Hizen, al que su autor Yamamoto Tsunetomo pertenecía, fue el libro de cabecera
de todo samurai.
En el momento de escribir su obra Yamamoto, vivía
retirado en una cabaña, él había pertenecido al clan del castillo Saga, famoso
por encontrarse oculto tras una espesa cortina de árboles y follaje. Tal vez de
ahí provenga el titulo de oculto bajo
las hojas.
Este tratado es una recopilación de conversaciones que
mantuvo Yamamoto con el samurai Tashiro Tsuramoto, después de tomar la decisión
de convertirse en sacerdote budista a la
muerte de su señor Nabeshima Mitsushige, Daimio de la región. Las
charlas fueron durante siete años.
El Hagakure, no es
un libro filosófico, sino un conjunto de pensamientos variados que incluyen opiniones
sobre el camino de un samurai y además historias de guerreros.
Este libro fue durante más de un siglo propiedad secreta
del clan Nabeshima.
Nabeshima Naoshige (1538-1618) fue el fundador del clan.
El era un hombre de gran fuerza física y mental que se destacó entre los
principales samurai de la isla de Kiushu, Japón. Murió a los 81 años de edad y
entre sus principales hazañas figura su intervención a las campañas para
invadir Corea, junto a Toyotomi Hideyoshi, uno de los tres unificadores del Japón.
Son muchas las historias que cuenta el Hagakure sobre el
comportamiento y las formas de accionar de los samurai, de entre todas ellas he
elegido para que figure en este libro una que es llamativa por la muestra de
valor.
El Hagakure, nos cuenta que el árbol genealógico del
señor Soma, denominado el Chiken Morokoshi, era el más renombrado de Japón. En
cierta oportunidad que su hacienda se incendió y estuvo a punto de quedar
destruida , el señor Soma dijo: “Incluso
si la casa, los muebles y todo el resto se destruye, no lo lamentaré, porque
son cosas que se pueden remplazar, lo único que siento es no haber podido
salvar mi árbol genealógico que es un precioso tesoro de familia”
Había allí un samurai que dijo: “Voy a entrar en la casa
y lo traeré.”
El señor y los demás se pusieron a reír, y dijeron: “la
casa ya esta devorada por la llamas, ¿Cómo lo conseguirás?”
Aquel hombre no era muy elocuente y tampoco había sido
particularmente avezado, pero era una persona que llegaba hasta las últimas
consecuencias en todo lo que hacia.
Entonces dijo: “hasta ahora no he sido de gran utilidad a mi amo, porque no fui
muy habilidoso, pero he vivido con la idea de que algún día mi vida podría ser
útil, me parece que ese momento ha llegado.”
Así pues, se lanzo a las llamas. Cuando finalmente el
incendio se extinguió, el señor ordenó que se encuentre el cadáver, y comentó
“que enorme pérdida”.
Después de haber buscado por todas partes se descubrió su
cuerpo en el jardín, próximo a los departamentos, cuando se le dio vuelta, brotaba
sangre de su estomago.
El samurai se había abierto el vientre y en él había colocado el documento para que permaneciera
intacto. A partir de ese día, a este documento se lo denominó la genealogía de
la sangre.
Como dije antes esta es mi historia preferida del
Hagakure, y por esas vicisitudes que tiene la vida muchos años después de leer
por primera vez este libro he tenido el honor de conocer en persona a un
descendiente de la familia Soma, gracias a mis trabajos realizados en la Fundación Cultural
Argentino Japonesa.
Fue en abril del
año 2010, que al viajar con la
Fundación a la ciudad
de Córdoba, para realizar mi representación “Samurai, Espíritu Guerrero,”donde
recreo la vida del samurai vestido con una armadura (yoroi) y todo
su armamento, me notifican que sentado en la primera fila en un lugar especial
para que me pudiera observar bien estaba un anciano descendiente de la familia
Soma.
Al salir a escena fue a la única persona que divisé, la
verdad no registré a los demás espectadores que habían concurrido a verme.
Al finalizar y detrás del escenario se me acercó y saludó
cordialmente y me comentó que se había emocionado con mi representación del
samurai. Hizo una pequeña reverencia a la que yo conteste de igual manera, y se
alejó.
Pasaron miles de personas a ver las exhibiciones que se
realizaron esos días en Córdoba, pero la verdad a mí, me interesaba especialmente la opinión de un
espectador, y era la del señor de la familia Soma.
Para mi ego por suerte al conversar con representantes de
la Fundación,
me comentaron que vieron muy emocionado a este señor después de mi
presentación.
Historia que hoy cuento con orgullo y que me da nuevas
fuerzas para seguir con la representación de mi espectáculo del samurai.
Ya que he hecho mención del Hagakure, pondré algunos
párrafos de este libro para que lo comprendan un poco mejor.
HAGAKURE
ABANDONAR EL YO
Algunas personas son capaces de actuar con sabiduría cuando la ocasión lo
requiere. Otras se ven obligadas a permanecer despiertas largas horas, presas
de la angustia antes de descubrir la solución adecuada de un problema. Pero,
aunque estas diferencias innatas en
cierta medida sean inevitables, cada uno puede desarrollar dones de
sabiduría insospechados.
Parece ser, que más allá
de cuales sean los dones personales y de cual sea la dificultad del
problema, todo el mundo puede alcanzar una solución si reflexiona de manera suficientemente prolongada
y con seriedad. Sin embargo, si
se funda el razonamiento sobre el yo, se
puede lograr una actuación muy prudente y astuta, pero nunca sabia.
Los seres humanos son insensatos y les es difícil
abandonar su yo. A pesar de todo, un individuo enfrentado a una situación
complicada tiene grandes posibilidades de encontrar una solución, si llega a abstraerse
momentáneamente del problema, se concentra y abandona su yo.
MINUCIAS
No comparto la opinión de los que preconizan la autoridad
estricta y constante.
Como dice el proverbio: “El pez no vive en el agua
clara”, son las algas las que le permiten desarrollarse plenamente hasta su
madurez. Solo cuando uno supera los detalles y no se detiene en los pequeños
inconvenientes, es capaz de procurar serenidad a quienes nos sirven. La
comprensión de este principio es
esencial para el que quiera entender el carácter y el comportamiento de
los demás.
EL ORGULLO Y EL SABLE
Alguien dijo un día. “Hay dos tipos de orgullo, el
interno y el externo. Un samurai que no posee los dos es de una utilidad
dudosa”. El orgullo puede compararse con la hoja de un sable. Debe afilarse y
luego debe volverse a colocar en la
vaina. De vez en cuando se desenvaina, se sostiene y se limpia para volverla a
envainar. Si el sable de un samurai siempre esta desenvainado, si esta siempre
levantado, la gente le temerá y le será difícil tener amigos. Si por el
contrario, jamás lo saca de su vaina, la hoja se enmohecerá y la gente ya no
temerá a quien lo porta.
SABLE DEL GENERAL SAN MARTÍN
SABLE SAMURAI
LA VALENTÍA ESTA EN EL CORAZÓN
Se dice que, al final de cada reunión de su clan,
Oki Hyobu, decía: “los jóvenes deben
esforzarse por aumentar siempre su
valentía. Esto solo podrá hacerse cuando la valentía este enraizada en el corazón. Cuando el sable esta roto, hay
que atacar con las manos. Cuando las manos están amputadas, hay que servirse de
los hombros. Cuando los hombros están cortados, hay que morder el cuello de
diez o hasta de quince enemigos. Esto es realmente valentía”.
ENFRENTANDO AL ENEMIGO
Un samurai le dijo a otro: “Cuando estoy frente al
enemigo, siempre tengo la impresión de que penetro en las tinieblas. A causa de
esto he sido gravemente herido. Sin embargo, tú has combatido con muchos hombres y jamás has resultado
herido. ¿Cómo es posible?” El otro contesto. “Cuando me enfrento con el
enemigo, también siento como si
penetrase en las tinieblas, pero
enseguida tranquilizo mi mente, y entonces todo se convierte en una noche
iluminada por la pálida luna. Se que, si ataco
en ese momento, no sufriré daño alguno.”
Esta es la situación en el momento de la verdad.
INICIACIÓN
Si alcanzas demasiado rápido la gloria, la gente se
volverá tu enemigo y no serás de ninguna utilidad. Si te elevas progresivamente
en el mundo, las personas serán tus aliados y serás feliz. A la larga, aunque
hayas sido veloz o lento, en cuanto hayas adquirido la comprensión de los
otros, nada te amenazará. Se dice que la suerte que te dan los demás es más
segura.
Estas son algunas de las historias del Hagakure, el libro
del samurai, la obra carece de un eje que la estructure, esta verdadera guía
del guerrero es el producto de los pensamientos que el autor fue redactando de
comentarios que, afortunadamente quedaron registrados por su interlocutor, el
joven samurai Tashiro Tsuramoto. Algunas son simplemente cortas conversaciones
y otras son historias ocurridas realmente.
Hablando de historias, quisiera contarles una que es
muestra de nobleza entre dos personas que desde siempre fueron enemigas.
Cuenta la historia antigua del Japón, que durante las
guerras por territorios, las tierras de Shingen Takeda, fueron asediadas por
varios clanes enemigos que para doblegarlo cortaron todas las fronteras
aislando así sus dominios.
Los asedios casi siempre tenían éxito tarde o temprano,
ocasionaban que aquellos que estaban cercados se rindieran o murieran de hambre
inevitablemente al ir escaseando los alimentos y el agua potable.
Los cadáveres comienzan a descomponerse y daban origen a
pestes que acababan con los restantes
sobrevivientes. Esto ocasionaba en la mayoría de los casos el éxito del asedio
Cuando se cortaron las fronteras de las tierras de
Takeda, esto ocasionó que no se pudiera transportar sal, sustancia vital para
la conservación de los alimentos en esa época.
Por desgracia para los vasallos de Takeda, sus tierras no
tenían acceso al mar, razón por la cual el comercio de la sal era tan
importante.
El asedio enemigo duró meses y cuando ya no quedaban
esperanzas para sobrellevar la
situación, llegó la ayuda del lugar menos pensado, una caravana proveniente de
las tierras de su acérrimo enemigo Uiesugi Kenshin, llega por un camino de montaña secreto, y
entrega su valiosa carga de sacos de sal.
Esto revirtió la situación y puso a Takeda, y su pueblo en condiciones de romper el
asedio y salvar la situación. Después de este incidente las guerras entre
Kenshin, y Takeda, no se sucedieron más.
Cuando le preguntaron a Uiesugi, ¿Por qué había ayudado a
su enemigo? El contesto: “las guerras se
ganan con espadas y lanzas, y no con sal”.
Años después cuando Uiesugi, muere de causas naturales,
al enterarse Shigen, ordena que por una
semana no se escuche música ni haya festividades en todas sus tierras como
muestra de respeto por la muerte de su enemigo.
La vida también seria generosa con Takeda, ya que al
igual que su adversario falleció a edad avanzada de muerte natural.
Cuántas enseñanzas contienen estos relatos históricos del
Japón, al igual que los relatos de la vida de nuestro samurai criollo, el general
Don José De San Martín, por ejemplo sus pensamientos redactados a continuación.
La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre.
Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando
el hombre se vence a si mismo.
Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.
Hace más ruido un solo hombre gritando, que cien mil que
están callados.
Una derrota peleada vale más que una victoria casual.
Serás lo que debas ser o no serás nada.
El que se ahoga, no repara en lo que se agarra.
Cuando hay libertad todo lo demás sobra.
De lo que mis Granaderos son capaces, solo lo se yo.
Quien los iguale, habrá, quien los exceda, no.
El hombre bajo todo gobierno será el mismo, con las
mismas pasiones y debilidades.
La biblioteca destinada a la educación universal, es más
poderosa que nuestros ejércitos.
Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la
gloria.
Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba
mis desaciertos.
Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones
políticas.
No esperemos recompensa de nuestras fatigas y desvelos.
Para los hombres de coraje se han hecho las empresas.
Cuando la patria esta en peligro, todo esta permitido,
excepto no defenderla.
Declaro no deber ni haber debido, jamás, nada a nadie.
La seguridad de los pueblos a mi mando, es el más sagrado
de los deberes.
Seamos libres, lo demás no importa nada.
Siento la fatiga de la muerte.
Mi nombre es demasiado célebre para que yo lo manche con
una infracción a mis promesas.
Sacrificaría mi existencia, antes de echar una mancha
sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición.
Compatriotas, juremos no dejar las armas hasta ver al
país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje.
Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles,
mi edad mediana al de la patria, creo
que me he ganado mi vejez.
Estas palabras parecen sacadas del Bushido, si no
supiéramos que fueros pronunciadas por el mismísimo San Martín, las podríamos ubicar en cualquier párrafo de
un texto antiguo japonés referente a la vida de los samurai.
MÁS, SOBRE
EL BUSHIDO
Hemos hablado sobre el código del bushido, pero la
palabra correcta es camino, y no código,
ya que este puede ser algo impuesto obligatoriamente, en cambio la vía o
camino, era algo que el guerrero japonés podía elegir a seguir libremente. El
significado camino o vía implica el adoptar ciertas costumbres o reglas para
lograr la perfección física, mental y espiritual, fundamento principal del
guerrero japonés.
Estos se enorgullecían de sus habilidades en las artes de
la guerra como la equitación, que había sido introducida las islas japonesas en
el siglo V, el manejo del arco, la esgrima y las facultades de mando sobre los
hombres.
Los dos símbolos de esta clase guerrera eran la espada
llamada Tachi, que era el alma del bushi, y la flor del cerezo, cuyos pétalos
caen al primer soplo del viento.
En los principios de los samurai, entre estos hombres
eran muy respetados aquellos que eran muy diestros en el uso del arco, se les
daba el nombre de Yumi Tori, que
significa hombre arco. Con el paso del tiempo la espada pasaría a primer plano
y el guerrero la tomaría como parte suya, convirtiéndola en su alma.
Se cuenta que existió un guerrero llamado Tametomo
Minamoto, que era muy diestro con el arco, tanto que se dice tenia un brazo mas
largo que el otro, esto hacia que al lanzar las flechas las distancias
alcanzadas por el proyectil fueran increíbles. Según la historia este guerrero
que media dos metros de altura se encontró envuelto en medio de un conflicto
entre dos clanes poderosos estando del lado del bando perdedor, al terminar la
disputa y después de un tiempo, aún temerosos de este gran guerrero el clan
triunfador envió a varios navíos llenos de guerreros a eliminar a Tametomo.
Cuando Tametomo, vio llegar a la isla donde vivía a sus
enemigos tensó su poderoso arco y comenzó a disparar las flechas que poco a
poco eliminaban a sus contrincantes que no podían evitar caer presa de los
mortíferos proyectiles.
Cuentan que una de las flechas dio debajo de la línea de
flotación de uno de los botes de desembarco
y la violencia con la que fue lanzada la flecha perforó la barca y ésta
se hundió con todos sus tripulantes.
Tametomo, al ver que sus enemigos lo superaban en número
y sabiendo de su fatal destino, tomo su puñal y lo clavó en su vientre
abriéndose el estomago de izquierda a derecha varias veces, demostrando a sus
enemigos el gran valor que poseía.
Se dice que a partir de ese momento los guerreros adoptaron
la costumbre de suicidarse de esta
manera llamada Seppuku o destripamiento, también atribuyen a Tametomo
Minamoto, el ser el primero en quitarse
la vida de este modo, aunque sabemos que anteriormente ya había historias de
este modo de suicidio.
Como este guerrero legendario, las historias del antiguo
Japón, tienen varios personajes que dieron forma al modo de vivir y pensar del
bushi, Yamato Takeru Nomikoto, mas conocido como el Príncipe Yamato, es otro de
los guerreros idealizado por los japoneses. Cuenta la historia que el príncipe
Yamato, al frente de sus ejércitos venció a las tropas de sus enemigos que lo
superaban varias veces en numero, una vez logrado esto, vagó por las tierras
del Japón, eliminando a todos aquellos que se oponían a su mandato, e incluso
él solo vencía a bandas enteras de guerreros, y así marcho de isla en isla
combatiendo solitariamente a ejércitos
enteros.
Existentes o no, es indudable que estos personajes
forjaron la forma de vida del guerrero
japonés. Dándoles los ejemplos a
seguir.
SAMURAI

LOS DOS LIBERTADORES
Son muchos los ejemplos que nos da San Martín, podemos
ver uno de ellos en su encuentro con el libertador Simón Bolívar. Los dos
libertadores se reunieron el día 26 de julio de 1822 en la ciudad de Guayaquil,
en la reunión hablaron a solas, nadie sabe realmente qué es lo que conversaron.
Para San Martín, la reunión era un secreto que se debía
guardar para no poner en peligro las operaciones militares contra los realistas
que todavía no estaban terminadas.
Nuestro general por varios años no reveló lo conversado. Bolívar, en cambio, a los
pocos días de la reunión dio varios informes, redactados por su
secretario. En estos escritos da su versión acerca de lo hablado con San
Martín.
En su relato Bolívar no hace mención al pedido de San
Martín, de unir ambos ejércitos y
terminar rápidamente la guerra.
Es evidente la diferencia entre ambos hombres, San
Martín, da muestra nuevamente de sus convicciones, al no revelar la
conversación con Bolívar, para no poner en riesgo la empresa militar, es
evidente la muestra de su humildad.
Además, antes de la famosa reunión
entre los dos libertadores, estando San Martín en el Perú, hace un
balance de su situación, y se encuentra con un ejército disminuido por las
enfermedades y los españoles se hacían fuertes en la selva y en la sierra. Se
necesitaban los auxilios del Libertador del Norte Simón Bolívar, pues contaba
con un ejército más entero. Además, San Martín le había prestado muchos de sus
hombres a Bolívar para que éste triunfara en Riobamba, Pichincha y Bombona por
la libertad de Quito. San Martín meditaba seriamente pedirle a Bolívar una
justa retribución a su cooperación.
A juicio de San Martín, los resultados de la
entrevista fueron desconsoladores. La desinteligencia era manifiesta puesto que
no se había logrado el acuerdo para que ambos Libertadores terminaran, juntos y
prontamente, la guerra de la independencia. San Martín se retira
voluntariamente del escenario de sus triunfos. Hace un verdadero sacrificio por
amor a América independiente, dejando libre el camino para que Bolívar apresure
sus pasos y conquiste la independencia definitiva. El silencio varonil de San
Martín no es debidamente comprendido y surge una leyenda de las tinieblas. Se
dice que San Martín, vencido por el genio de Bolívar, se ve obligado a hacerse
a un lado, falsa apreciación de la realidad. Pero importa poco. San Martín
sabía que las nuevas generaciones de americanos y la historia juzgarían,
con la verdad su actitud de hombría de bien y humildad.
Cuántos milenios
deberán pasar para que la magia que da forma a los grandes hombres de la
humanidad se digne recompensarnos nuevamente con un ser con un espíritu tan
noble, como el del general San Martín.
Personalmente he
visitado su mausoleo, en la Catedral de Buenos Aires, al pasar por la gran puerta
franqueada por dos granaderos inmóviles que la custodian, ya se puede sentir el respeto que le brindan sus soldados incluso hoy en día,
orgullosos de pertenecer a su regimiento. El catafalco que contiene sus restos
es imponente, tan solo de pensar que allí se encuentran los restos del padre de
la patria hace que uno tome una actitud de respeto, la misma que muestran sus
soldados en la puerta.
GENERAL SAN MARTÍN UN SER ÚNICO E IRREPETIBLE
Cuántas cosas
quisiera decirle, comenzando por darle gracias por la libertad de mi pueblo,
por la de toda América, por sus convicciones, por sus enseñanzas.
Decirle: cuánto
nos hace falta, hoy en día un hombre como él, un protector, un héroe que nos
marque el camino que nos guíe, que nos proteja de la tiranía y la opresión, de
los hombres ambiciosos y sin escrúpulos que gobiernan sin tener en cuenta al
pueblo, a ese mismo pueblo que él defendió a riesgo de su vida tantas veces.
Al mirar su tumba
se me pusieron vidriosos los ojos y aflora una pequeña lágrima al pensar que me
hubiera gustado conocerlo, y poder decirle todo esto en persona, haber tenido
el honor se servir bajo su mando y cabalgar junto a sus centauros a enfrentar a
los enemigos de la libertad, poder darle las gracias por su enorme sacrificio
personal y visión de un mundo libre.
Pedirle perdón
por aquellos que en su época no supieron comprender que estaban ante un ser
único en su especie, un alma enormemente noble, y dispuesta al sacrificio para
el bienestar de los demás, pedirle perdón por los hombres que dejándose llevar
por intereses políticos no supieron ver mas allá de sus narices y no lo
apoyaron en algunas de sus nobles empresas. Pero claro, cómo podrían simples
mortales tener tan enorme visión de la vida, solo un alma elegida podría
hacerlo.
Darle las gracias
por el cielo, por la tierra, por el mar que liberó del yugo del opresor y
tirano conquistador, y gracias una vez mas por su nobleza de espíritu y que de seguro si hay un cielo para las almas puras, él debe estar allí al frente
de un ejercito de ángeles listo como siempre en defensa de las almas pobres,
nadie mejor que él se ha ganado ese lugar, nadie mejor que él merece el título
de Padre de la Patria.
Al marcharme
recordé unas palabras de Alejandro Magno, que dicen así: “Lo que hacemos en
nuestra vida, tendrá eco en la eternidad” y pienso que nadie mas que el general
San Martín, en nuestro país encaja a la perfección con estas palabras. Hago una
reverencia en muestra de respeto ante su tumba, reverencia que extenderé hacia
él, durante toda mi vida, y me retiro en
silencio.
En el mausoleo se encuentra escrito: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina,
pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador».
Agosto 17 de
1850. Hora, 3 de la tarde. Lugar,
Francia, una extraña bruma atravesó el cielo y se vio descender un rayo hacia
el mar. En nuestro país en la
Cordillera de los Andes, un temblor sacudió las mas altas
colinas y la nieve se precipitó de las cumbres, un gran cóndor asciende en el
cielo mas y mas alto llevando consigo una estrella resplandeciente, cuando la
estrella se perdió en el firmamento, San Martín, El Samurai Criollo, cerró sus
ojos.
La leyenda había
comenzado.
MAUSOLEO DEL GENERAL SAN MARTÍN
LA TUMBA POR DENTRO Y LA GUARDIA DE LOS SIETE GRANADEROS.
.En 1826 regresaban a Buenos Aires, los últimos 76 granaderos de la cruzada independentista. No los recibieron con aplausos ni nada porel estiloVolvían andrajosos, enfermos, tras 10 años de no ver a su familia ni su terruño. Los repartieron en diferentes reparticiones del ejército, así nomás, como si fueran comunes soldados. Rivadavia días después de la llegada de éstos, decide DISOLVER el cuerpo de granaderos.
54 años mas tarde, el 28 de mayo de 1880, llega al puerto de Bs. As. el vapor Villarino. Traía los restos del Gral. San Martín a su morada final.
Por entonces, tantas décadas después, solo quedaban SIETE GRANADEROS vivos. Y sin ponerse de acuerdo, se visten con sus andrajosos uniformes, guardados con cariño y respeto. Los últimos siete Granaderos de su ejército que aun vivían, por iniciativa propia, fueron a caballo a recibir a su jefe.
Lo acompañaron hasta su tumba y se quedaron, en guardia, toda la noche. Sin que nadie se los pidiera, sin que casi nadie supiera. Lo hicieron para honrar a su líder, sabiendo que la historia lo pondría entre los más grandes de América. Don José había vuelto a la Patria.
Todos lo vieron, todos supieron que eran ESOS granaderos. Al alba, dejaron su guardia y no los volvieron a ver. Jamas supieron los nombres, jamas se los preguntaron.
Al amanecer se despidieron y se perdieron en la historia.
Pasaron otros 23 años y el 29 de mayo de 1903 el presidente Julio Argentino Roca firmó el decreto que determinó la recreación del Regimiento de Granaderos a Caballo sobre la base del mejor regimiento de caballería de línea, usando como uniforme de parada el histórico que diseñara el Gral. San Martin.
Cuatro años más tarde el presidente Figueroa Alcorta lo designa Escolta Presidencial quien los nombra a los granaderos, como escolta presidencial.
Siete granaderos, turnándose al cabo del día, en la guardia, para custodiar a don José. Por eso son siete, y no un número mayor o par. Por los siete anónimos que lo escoltaron y cuidaron en su primer noche.
Desde entonces cada mañana puede verse a un grupo de 7 granaderos marchar desde la casa de gobierno a la catedral, donde dos de ellos quedan montando guardia a la entrada del mausoleo del Gral. San Martin. Cada dos horas regresan los otros cinco y se efectúa el cambio de guardia, hasta el final del día.
Este libro se lo dedico a la memoria de mi padre, Antonio Varzé, cuyas
enseñanzas me guiaron y formaron en los verdaderos valores. Estoy seguro que si
él hubiera vivido en el antiguo Japón, hubiera sido un samurai.
Gracias, viejo.
Néstor Varzé
EL GRAN LIBERTADOR
REGIMIENTO DE GRANADEROS
ESTATUA DE SHINGEN TAKEDA
EMPERADOR NAPOLEON
ESTATUA DEL GRAN LIBERTADOR DE AMÉRICA
Estatua del gral. San Martín, en Francia, Boulogne sur Mer, localidad francesa situada cerca del Paso de Calais,